• El imperialismo estadounidense intensifica conflictos para controlar petróleo y mercados internacionales
El presidente de Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, por la forma en que aborda los problemas, da la impresión de que ha perdido el “juicio” y que debería someterse a tratamiento o, en su caso, dejar el cargo.
Los mexicanos y, en particular, los antorchistas, no debemos olvidar que nuestro país también está amenazado, al igual que Cuba, con una posible invasión.
Pero la realidad es que sus actos ignominiosos responden a los intereses de la élite empresarial de su país, de la cual forma parte. Se ha publicado que Trump, en su primer año de gobierno, ha obtenido 40 mil millones de dólares por concepto de utilidades de sus negocios.
La economía capitalista de Estados Unidos se encuentra en su fase imperialista, la cual desde hace varias décadas enfrenta una severa crisis que, por más medidas que han ensayado para revertirla, ha provocado una decadencia cada vez mayor, al grado de que, para sobrevivir, no han bastado los acuerdos comerciales con otros países ni el uso de una diplomacia siempre agresiva.

Ahora hace uso de la fuerza militar para someter a otras naciones, derrocando, asesinando o encarcelando a sus gobernantes para apropiarse de sus recursos, principalmente el petróleo, mediante el pretexto de que representan una amenaza para la seguridad de Estados Unidos y para establecer la democracia y la paz.
Recientemente, secuestró a Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, y lo encarceló en Estados Unidos para juzgarlo mediante acusaciones falsas; el 28 de febrero inició las agresiones contra la República Islámica de Irán asesinando a su líder espiritual, el ayatola Alí Jamenei, y a otros importantes dirigentes; ambas naciones son ricas en petróleo, gas natural y otros minerales.

El ataque contra Irán tenía como propósito controlar el flujo de petróleo de la región del Golfo Pérsico y, de esa manera, someter a China, a la que considera su principal enemigo económico y comercial, dado que este país asiático le compra a Irán el 80 % del petróleo que consume.
Sin embargo, hasta ahora el pueblo iraní se ha defendido mostrando gran heroísmo y valentía, lo que ha frustrado los objetivos del imperialismo gringo, a pesar de los bombardeos contra instalaciones civiles, hospitales y escuelas, dejando un sinnúmero de muertos, incluidas 180 niñas en una escuela.
La resistencia iraní es un ejemplo para los pueblos que luchan por su soberanía, que les permita impulsar su propio proyecto de país, explotando sus recursos en beneficio de su pueblo y darse el gobierno que elijan.

Esa lucha la encabezan Rusia, China y muchos otros países que se han organizado en torno al Brics, cuyo fin no es invadir a otras naciones, sino establecer relaciones de colaboración para impulsar su propio desarrollo sin estar sometidos a los intereses imperialistas.
Los mexicanos y, en particular, los antorchistas, no debemos olvidar que nuestro país también está amenazado, al igual que Cuba, con una posible invasión, aprovechando los problemas que nuestros gobernantes han dejado crecer sin darles solución.
Por ello, debemos condenar las agresiones imperialistas y solidarizarnos con los pueblos que las enfrentan, porque representan también nuestra lucha.
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