En el artículo pasado ya me referí a la necesidad de que los jóvenes conozcan la historia de lo que sucedió en Tecomatlán el 6 de junio de 1982. Ahora voy a dar algunos datos que realzan aún más la importancia de esta fecha para los antorchistas, los jóvenes y los mexicanos.
El ingeniero Aquiles Córdova Morán, fundador del Movimiento Antorchista, nació en Tecomatlán, Puebla, y conoció en carne propia la pobreza, así como las difíciles condiciones que impiden a muchos mexicanos salir del atraso y la influencia negativa de los caciques. En esa época, estudiar era muy difícil porque en Tecomatlán sólo había primaria.
Pero fue gracias a la tenacidad de su padre, el maestro rural Luis Córdova Reyes, apóstol de la educación, y a su madre, la gran mujer Margarita Morán Veliz, como en su infancia Aquiles accedió a una sólida formación básica y ya joven salió a estudiar primero en la escuela práctica de agricultura en Champusco y luego en la Escuela Nacional de Agricultura (ENA).
Gracias a la positiva influencia de sus padres –tanto por la capacidad de trabajo y energía que heredó de ellos, como por el bagaje cultural de que lo proveyeron–, el joven Aquiles pudo concluir su carrera universitaria con éxito y recibir la influencia ideológica de izquierda que entonces predominaba en ese recinto escolar de Chapingo. Durante sus estudios fue presidente de la sociedad de alumnos de la ENA; encabezó la huelga a favor de la escuela Hermanos Escobar y fue orador en el mitin con el que se festejó el triunfo de esa lucha.
Con esta experiencia, la teoría revolucionaria adquirida y el estudio disciplinado, en el joven Aquiles surgió la idea de generar un movimiento práctico que mediante la organización y educación política de las masas humildes de México se propusiera liberarlas de la pobreza, la marginación y la ignorancia. Fue así como surgió Antorcha Campesina en 1974, en Tecomatlán, Puebla. Sus primeros militantes fueron alrededor de 30, encabezados por el ingeniero Aquiles Córdova Morán, entre ellos maestros y estudiantes de Chapingo.
El objetivo único y múltiple del proyecto de Antorcha fue, y sigue siendo, la organización de la clase trabajadora de México para liberarla de la pobreza de las zonas rurales y urbanas; y tomar el poder político para construir un nuevo modelo económico que permita una forma distinta de distribuir la riqueza. Pero para lograr estos objetivos es necesaria la educación, organización y afiliación al Movimiento Antorchista.
Fue doña Margarita Morán Veliz quien sugirió el nombre de Antorcha Campesina, haciendo eco de la revista impulsada por el intelectual, maestro y escritor poblano Gilberto Bosques. En 1925, este educador, junto con José Vasconcelos, fundó la Imprenta Aztlán. Desde este espacio editorial, Bosques fue pieza clave en la producción y difusión de la revista cultural y literaria La Antorcha, que había sido fundada por Vasconcelos en 1924. Doña Margarita sólo le agregó el sufijo Campesina para iluminar a los campesinos pobres de México.
Entre las primeras gestiones de la recién nacida Antorcha Campesina estuvo la apertura de la Secundaria Técnica 16, fundada en 1976, cuyo impacto social fue definitivo para las familias de Tecomatlán, que ya no tenían que desplazar a sus hijos a estudiar hasta Acatlán; aunque también lo fue para quienes tenían el poder y el control de Tecomatlán, que en Antorcha Campesina vieron una fuerza que les podía quitar sus privilegios políticos y económicos.
Al ver los avances del antorchismo, el terror y la discriminación no se hicieron esperar: algunos tecomatecos que se afiliaron a Antorcha Campesina fueron asesinados; otros discriminados y a la mayoría se les negó la venta de productos básicos como el pan y el maíz, que por entonces estaban acaparados por el cacicazgo local. “Ve con tus padres antorchistas que te den pan y maíz”, fue la respuesta que recibieron quienes habían decidido organizarse para construir un Tecomatlán mejor.
En 1978, Antorcha Campesina propuso un candidato a la presidencia municipal. En un lugar conocido como La Barranca y en un ambiente tenso, se formaron dos filas para definir al candidato y, cansados de las arbitrariedades, el terror y la discriminación del cacicazgo local, los electores dieron de manera democrática y pacífica la mayoría de votos al postulante antorchista: Ramiro Hernández Merino.
Con la presidencia antorchista y sus gestiones avanzó mucho más rápido el desarrollo de Tecomatlán. En octubre de 1979 se fundó el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario No. 110 y el municipio, después de cinco años de gobierno antorchista, tenía secundaria y bachillerato. En 1980 se fundó la Sociedad Cooperativa Agropecuaria Regional Antorcha Campesina, que a la fecha ofrece productos a precios más bajos al pueblo e incluso gente afín al cacicazgo adquiere sus productos.
Esta institución, además de barata, nunca negó, ni niega, el acceso a nadie por su condición social ni personal. Por ejemplo, el kilogramo de tortilla, a la fecha, está en 14 pesos al público, mientras que en otros negocios se vende a 18 pesos. En esa época ya se tenían gestiones para que hubiera un Almacén Conasupo y el proyecto se consolidó entre 1982 y 1984.
El avance del pueblo organizado generó la ira del cacicazgo local y siguieron los asesinatos selectivos y las arbitrariedades. El 6 de junio de 1982, el ataque de los caciques a la comunidad fue sorpresivo y brutal. Edgardo Amílcar Campos Córdova, estudiante de 16 años, fue asesinado. Así era de desalmado el cacicazgo. El pueblo, harto de los abusos y arbitrariedades, se levantó y defendió su desarrollo y triunfó. Esa fecha fue un parteaguas.
Los pistoleros caciquiles también trataron de asesinar al ingeniero Aquiles Córdova Morán, pero la suerte le ayudó pues “la flecha roja” pasó justo enfrente de los matones, quienes no lograron disparar de frente al automóvil que manejaba el maestro, de tal suerte que le dispararon por detrás, rompieron el medallón, pero resultó ileso. Ése fue el punto de quiebre, pues el atentado provocó la ira del pueblo que, lejos de asustarse se unió más a Antorcha.
En 1983 asesinaron de manera brutal a la maestra Clara Córdova Morán y a su esposo, Gabriel García Hernández, pero lejos de amedrentar al antorchismo, éste se fortaleció y consolidó, porque las víctimas no habían hecho otra cosa que dedicarse a fundar escuelas y promover la educación.
El dos de septiembre de 1984 nació el Instituto Tecnológico Agropecuario 32 (ITA), que en 2005 se convirtió en Instituto Tecnológico de Tecomatlán Aquiles Córdova Morán. Este centro escolar, así como la unidad habitacional Antorcha Campesina –construida entre 1982 y 1984, algunas de cuyas viviendas sirvieron como salones del ITA– fueron muy importantes para el desarrollo integral del municipio.
El progreso no se ha detenido y hoy Tecomatlán es un pueblo modelo y su gobierno defiende lo que el colectivo ha logrado con tanto sacrificio. Pueden ofrecerle promesas, despensas y dinero y aun amenazarlo con quitarle los apoyos sociales si no votan por el partido oficial, pero recuerda su historia y sabe que no debe permitir que su poder caiga otra vez en manos de un nuevo cacicazgo.
Por ello, los antorchistas tecomatecos deben defender el poder que se halla en manos del pueblo, para que no decaiga el progreso alcanzado con tanto sudor, sangre y esfuerzo.
¡Vivan los mártires antorchistas! ¡Viva el Movimiento Antorchista! ¡Viva Tecomatlán! ¡Viva Aquiles Córdova Morán!
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