MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Inseguridad y desempleo: apocalipsis del capitalismo

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• Más de 54 % labora en la informalidad por falta de inversión y la constante ola violenta que azota a la población

Aunque quisiera comenzar contando historias de hadas y elfos, la realidad me obliga a ubicarme en lo que nos acontece diariamente: inseguridad y desempleo en el estado de Tabasco. 

El Movimiento Antorchista ha insistido constantemente en que el gobierno se debe preocupar por implementar una política socioeconómica que le permita generar empleos y además que sean bien pagados.

Como será de tu conocimiento, amable lector, la noche del pasado 24 de junio se registró una jornada de violencia en la entidad que estuvo marcada por la quema de vehículos, tiendas de conveniencia y asaltos en la capital del estado, por lo que el gobierno del estado afirmó que estos hechos fueron el resultado del traslado de reos del penal de Villahermosa hacia el penal de alta seguridad en Huimanguillo.

Aunque intentaron minimizar los problemas de seguridad, ante estos hechos, ¿qué opina la población?

En los últimos días, Tabasco se ha ubicado como referente nacional en desempleo y percepción de inseguridad. No son estudios levantados por partidos políticos ni opositores al régimen, sino por instancias oficiales. 

Amplia difusión ha tenido el resultado de la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana que publica el Inegi de manera trimestral, la cual colocó a Villahermosa entre las diez ciudades con mayor percepción de inseguridad a nivel nacional.

En fin; eso dicen las encuestas, pero veamos: ¿qué dice la población?, ¿cuáles son sus comentarios?, ¿en realidad sienten que la inseguridad ha disminuido en Villahermosa? 

Lo que aconteció el pasado 24 de junio por la noche demuestra lo contrario, nuevamente fuimos noticia a nivel nacional, la gente estaba espantada, varias tiendas cerraron sus puertas y la gente se refugió en sus casas, evitando salir a las calles; el pánico se apoderó de los tabasqueños, que al constatar lo acontecido, simplemente expresan su inconformidad cuestionando lo que hacen las autoridades.

La delegada de Gaviotas, en su ánimo de velar por la seguridad de sus vecinos, recomendó que no salgan por las tardes, que se queden en sus casas, "porque aquí en esta ciudad no hay ley; ya se volvió costumbre enterarnos de que asaltan tiendas, queman vehículos y agreden a familias que no tienen nada que ver con los delincuentes, ¿hasta cuándo vamos a soportar esta situación? Nos urge un cambio en la forma de gobernar, urge un partido de los trabajadores que gobierne de acuerdo con los intereses de los marginados". Estas palabras se repiten de diversas formas entre los vecinos.

A esto debemos sumarle que precisamente en las ciudades donde hay más inseguridad, es muy difícil que se establezcan empresas de nivel internacional que pudieran invertir su capital en la entidad, asegurando la creación de nuevos empleos. Recordemos que esto es una ecuación: a mayor inseguridad, menor inversión de empresas en la entidad.

Los capitales van hacia donde hay una estabilidad social, política y económica. Nunca van a colocar su inversión en zonas de alto riesgo de inseguridad y violencia. 

Entendiendo esta situación, nos explicamos más fácilmente por qué nuestro estado fluctúa continuamente entre los tres primeros lugares de desempleo a nivel nacional.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) publicada por el Inegi, ubica a Tabasco en el segundo lugar con mayor desempleo en el país. Un dato terrible es el hecho de que más del 54 % de los trabajadores en Villahermosa trabaja en la informalidad, además de que la ciudad destaca a nivel nacional por tener uno de los porcentajes más altos de personas que manifiestan la necesidad de trabajar horas extras para poder sostener a sus familias.

Como lo dije líneas arriba, no se trata de datos de gente trasnochada, o de opositores al gobierno, o de la ultraderecha; no señores, se trata de datos que publican instituciones del propio gobierno; y, aunque lo he comentado en artículos anteriores, este fenómeno debe llevar a replantear: ¿qué está haciendo el gobierno con el problema del desempleo? 

Sé que algunos dirán que por eso están los programas sociales, pero también es claro que esos programas dependen de los impuestos que pagamos todos los mexicanos. A lo anterior hay que sumarle el fenómeno del endeudamiento de México con el Fondo Monetario Internacional, ya que en este último sexenio la deuda externa de México se duplicó a 20.1 billones de pesos, lo que representa el 53.9 % del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

La conclusión es sencilla: el día que ya no tengamos con qué respaldar más préstamos, es el día en el que empezaremos a sufrir el recorte de los programas sociales. 

En términos más sencillos: el gobierno no puede gastar más de lo que tiene de ingresos. Así la situación.

Por lo anterior, el Movimiento Antorchista ha insistido constantemente en que el gobierno se debe preocupar por implementar una política socioeconómica que le permita generar empleos y además que sean bien pagados, para que las familias puedan dignamente sostener su tren de vida. 

Mucha gente comenta que lo que más le gustaría es tener un buen empleo, es una constante entre la población, todos buscan empleo (el cual escasea, sobre todo en Tabasco) y si es bien pagado ya es una bendición.

La gente no espera dádivas del gobierno, espera trabajo, lo cual es un derecho que les asiste como mexicanos. Sin embargo, no olvidemos que a mayor inseguridad, mayor desempleo.

Estas constantes mantienen la inconformidad de la población, que aunque vea las publicaciones de que "ya estamos mejor, que somos un país feliz, que ya bajó la inseguridad, que hay trabajo para todos", la realidad que vive la inmensa mayoría contradice las mejores encuestas del gobierno; el pueblo es sabio y lo que no tolera son las burlas indolentes de quienes los gobiernan.

Si de verdad queremos resolver el problema de la pobreza en México, se debe demostrar generando empleos que sean bien remunerados, ni más ni menos. 

El tiempo nos dirá quién tenía la razón: las estadísticas del gobierno o la dura realidad que vive más del 35 % de mexicanos: la realidad de no tener un buen trabajo y, por lo tanto, sobrevivir en el empleo informal.

La dura realidad también nos dice que si queremos un gobierno diferente, que vele por los intereses de los más pobres, tenemos que construirlo. De sobra sabemos que ningún partido político existente pertenece o proviene de las clases trabajadoras.

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