• Más de 2 millones de antorchistas exigen atención real a demandas populares ante el desinterés de las autoridades
Ya en colaboraciones anteriores advertía de la falta de continuidad a los temas que logramos que tengan compromiso de solución. Algunos compromisos se han dado definitivamente en un buen porcentaje después de las manifestaciones simultáneas en distintas ciudades de Baja California Sur, llevadas a cabo por la gente organizada en el Movimiento Antorchista, consiguiendo con ello, que tanto el gobierno estatal como los ayuntamientos respondan a demandas planteadas hace años. Pero, como no se ha avanzado en lo sustancial, ¿qué ve la población?
La causa nuclear de la desconfianza ciudadana tiene su raíz en un modelo económico que continúa concentrando la riqueza.
Lo que ve la mayoría de la gente es que a pesar de que por ley no son tiempos de campañas políticas, aspirantes a cargos públicos y partidos políticos ya arrancaron con la realización de eventos. Y que por lo tanto, están más preocupados por las campañas que por la atención a las demandas del pueblo. La pregunta obvia, ¿quién atiende los temas pendientes?
De acuerdo con la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales en la primera semana de septiembre, el INE deberá declarar formalmente iniciadas las etapas de preparación para las elecciones de 2027. ¿Sí se respeta esta ley por los partidos y los aspirantes? Definitivamente ¡no!
“Baja California Sur se encuentra ya inmerso en la fase inicial de un proceso político que definirá, en los próximos meses, quién encabezará la Coordinación Estatal de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía Nacional, una figura impulsada por Morena en alianza con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) que, sin constituir formalmente una precandidatura, es interpretada de manera generalizada como el primer paso hacia la eventual disputa por la gubernatura sudcaliforniana en la elección de 2027” (Milenio, 22 de junio, 2026).

¿Quiénes son los aspirantes a la coordinación de la 4T en BCS?, la misma nota nos informa que se trata de:
Manuel Cota Cárdenas, diputado federal con licencia, es miembro del Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
El alcalde con licencia de Los Cabos, Christian Agúndez, arropado por la dirigencia nacional del Partido del Trabajo.
Milena Quiroga, alcaldesa con licencia de La Paz. La aspirante forma parte de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
José Saúl González Núñez, quien es exsecretario de gobierno de Baja California Sur.
Baja California Sur forma parte, junto con Aguascalientes, Baja California y Campeche, del primer bloque de entidades convocadas a inscribir a sus aspirantes que precisamente fue el lunes 22 de junio reciente.
Aunque pormenorizo un poco más de lo que pasa en BCS, en colaboraciones anteriores sostuve que la desconfianza del pueblo en el gobierno crece día a día y que se va generalizando por todo el país.
Considero que la causa nuclear de esta desconfianza tiene su raíz más profunda en el modelo económico en vigor, que no ha variado por lo menos en los últimos sexenios de los gobiernos anteriores a Morena, pero tampoco en los años gobernados por este partido, ese mismo modelo económico neoliberal continúa concentrando la riqueza en unas cuantas manos, en tanto que las masas trabajadoras siguen empobreciéndose, en virtud de que no crece el empleo, los salarios son cada vez más raquíticos, el erario no se aplica en la mejora de la vida de las clases populares y la carga impositiva del gobierno gravita sobre los hombros del pueblo, en tanto que a las clases adineradas se les exenta y ofrecen todo tipo de canonjías.

Pero hay también causalidades de orden político que, si bien tienen su origen en el modelo económico, juegan también su papel negativo en el incremento de la inconformidad e incredulidad ciudadana.
En primer lugar, tenemos el hecho de que ningún partido en el poder de la república ha logrado frenar y menos retroceder el duro flagelo de la pobreza, que aumenta sexenio tras sexenio.
Ni el PRI lo consiguió al triunfo de la Revolución mexicana durante los 72 años que estuvo en el poder, ni tampoco pudo con el paquete el PAN que gobernó doce años, ni lo logró el PRI en su retorno a Los Pinos.
Y si observamos bien, tampoco Morena lo ha logrado después de casi sexenio y medio; luego entonces, aunque sea lentamente, la mayoría de los mexicanos va cayendo en la cuenta de que ningún partido sabe, o no puede, o ambas cosas, qué hacer con la nación. De ahí la desconfianza que hoy castiga a los partidos gobernantes en turno que caen en una severa crisis.

Otro ejemplo, la inseguridad ciudadana que continúa su marcha galopante. Aunque el gobierno se esfuerza en dar cifras a la baja que buscan tranquilizar a los mexicanos, lo cierto es que la percepción de la población es diametralmente opuesta, trátese de las clases altas, medias o bajas. El sentimiento de indefensión y de impotencia está verdaderamente generalizado.
“La última ENSU ha arrojado que la seguridad sigue siendo uno de los grandes desafíos del gobierno. De acuerdo con los últimos resultados dados a conocer este viernes, más de la mitad de los mexicanos (61.5 %) se sienten inseguros […] El documento indica que los lugares en los que la población de más de dieciocho años se siente más insegura son: los cajeros automáticos de las vías públicas (77 %), en la calle (70.7 %), en el transporte público (69.2 %) y en la carretera (64.9 %)” (El País, 24 de abril, 2026).
Por último, está el ostensible maltrato hacia el Movimiento Antorchista Nacional que, se crea o no, representa a más de dos millones de mexicanos distribuidos por todo el país.
Ciertamente nuestra base antorchista está educada y organizada, sin embargo y por lo mismo, ¿qué podemos pensar los antorchistas más reflexivos cuando los gobernantes de tal o cual partido, a nivel municipal, estatal y federal, regatean nuestras demandas con dureza?
Para este tipo de funcionarios, recibir una comisión de ciudadanos que encabece una manifestación, escuchar sus quejas y peticiones, pero, sobre todo, resolver favorablemente sus demandas, no sólo les parece una humillación que les causa urticaria por varios días, sino una afrenta a su persona.
Y no tienen por qué tomarlo de esta manera. Las peticiones concretas de vivienda, educación y obras y servicios que ha planteado la lucha del Movimiento Antorchista en BCS para las familias están plenamente justificadas desde hace mucho.

Cuando vemos desatención e insensibilidad de algún funcionario en relegar nuestras demandas esto acelera la desconfianza cada vez más profunda de partidos e instituciones que actúan en su accionar diametralmente opuesto a lo que dijeron comprometerse.
En contrapartida los antorchistas, le apostaremos a nuestra educación política entre las masas, seguiremos insistiendo en la comprensión de la realidad, en el reconocimiento de la existencia de clases sociales, de los intereses de los poseedores y las verdaderas aspiraciones de los desposeídos, en la identificación de las trampas que los elementos oportunistas implementan para esconder sus verdaderas intenciones y en el daño que ellos provocan entre el pueblo con su demagogia y su falta de principios.
Nos mantendremos atentos a las respuestas de las autoridades. Si no hay avances importantes, el pueblo tendrá que incrementar su lucha con acciones legales y pacíficas, pero firmes y combativas. Por fortuna Antorcha goza de cabal salud, crece y se fortalece día con día fiel a los intereses del pueblo trabajador, y está cada vez más lista para jugar un papel más decisivo en la suerte de nuestro país. Que nadie nos menosprecie.
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