MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Educación, un pendiente en el país

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Más de mil 500 profesores militantes de Antorcha Magisterial marcharon el 1 de mayo por las principales calles de la capital poblana para protestar contra las malas políticas en contra de los trabajadores del Estado y del país —como las largas jornadas de trabajo, los pésimos salarios que se les pagan a los trabajadores, las pocas vacaciones y muchos otros problemas que viven los mexicanos—, así como para denunciar los problemas que existen en la educación pública y que no se veía que el gobierno pretendiera resolver, porque no eran de sus prioridades.

Hasta el año pasado, 2 mil 389 escuelas de primaria, secundaria y media superior no contaban con el paquete completo de servicios básicos como agua, luz, sanitarios y lavamanos. 

Como cada vez que fue necesario, los maestros antorchistas volvieron a plantear de manera pública, para conocimiento de la sociedad y del gobierno —que ya las conocía—, las demandas de las escuelas afiliadas a la organización:

La falta de maestros en muchas escuelas de nivel básico, sobre todo en las de comunidades y colonias pobres y alejadas de las grandes ciudades.

La falta de buenos salarios para los maestros.

La falta de infraestructura en muchas escuelas, como salones de clases, laboratorios de alto nivel, bibliotecas con libros actuales, salas de cómputo con máquinas de último modelo, así como baños, canchas techadas y un sinfín de otros problemas, que eran los mismos que sufría buena parte o la mayoría de las escuelas en el país.

Todo esto se había planteado de manera directa a la SEP en el Estado. La dependencia conocía las demandas y sabía de estos problemas. Y lo que pedían los maestros era una cosa: que se resolvieran, porque así se podía mejorar la calidad educativa, ya que se trataba de un beneficio para los niños y jóvenes del país, para que pudieran educarse mejor.

El 2 de mayo, el auditorio del Complejo Cultural Universitario de la BUAP se llenó por completo con más de 3 mil 600 estudiantes que llegaron a Puebla de todo el país para celebrar el 27 aniversario de la fundación de la FNERRR, así como para festejar los 45 años de existencia de las casas del estudiante en Puebla.

Estas iniciaron como Casas del Estudiante "Serrano" y "Carmen Serdán" y más tarde, hace algunos años, se trasladaron a la zona de La Lagunilla, donde se construyó la Casa del Estudiante "Hermanos Serdán", con capacidad para albergar a más de 700 jóvenes. 

A este gran evento estudiantil llegaron estudiantes de todo el país para refrendar su compromiso con la lucha social y para exigir e insistir, una vez más, en que el sistema educativo de México necesita educar mucho mejor a la niñez y juventud mexicanas.

En Puebla, por ejemplo, había una seria crisis educativa: días antes, el portal contigopuebla.mx denunció que en el estado había por lo menos 66 escuelas que carecían de maestros, es decir, en las que no había ni un solo docente.

Lo más grave era que la SEP estatal lo reconocía, pero no planteaba una solución inmediata ni mediata. Es decir, la SEP olvidaba, en los hechos, a esas escuelas y a sus alumnos.

De acuerdo con información del Observatorio de Educación Básica Pública Nacional, hasta el año pasado, 2 mil 389 escuelas de primaria, secundaria y media superior no contaban con el paquete completo de servicios básicos como agua, luz, sanitarios y lavamanos. 

Los centros de estudio en Puebla que no tenían uno o más servicios equivalían a 14.4 % de las 16 mil 532 escuelas públicas y privadas de educación básica en el Estado. Esto quería decir que uno de cada siete planteles presentaba carencias de infraestructura básica. Eran, pues, escuelas incompletas.

Pero no era todo: alrededor de 400 escuelas públicas poblanas de nivel básico y medio superior carecían de acceso a energía eléctrica, una problemática que se concentraba en 112 municipios del Estado, principalmente en la Sierra Norte, según la información que difundió a finales de marzo la Agencia de Energía del Estado de Puebla. 

Los municipios con más escuelas sin electricidad eran: Zihuateutla, Pahuatlán, Honey, Naupan, Jopala, Tlaola, Chiconcuautla, Olintla, Atempan e Ixtacamaxtitlán.

En esas escuelas no había luz en los salones, tampoco laboratorios ni proyectores que a veces se utilizaban para facilitar el aprendizaje, y mucho menos salas de cómputo. Es decir, eran escuelas que el gobierno y la SEP olvidaban por completo, en donde la educación era un mito y un engaño.

Los maestros de esas escuelas, como los de todas aquellas en donde había problemas, eran héroes populares, porque debían ingeniárselas para lograr que los niños y jóvenes aprendieran lo básico y no quedaran atrasados en un mundo que avanzaba.

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