• El Día Mundial de la Poesía reunió a más de 30 participantes en Chetumal
El pasado 21 de marzo, los integrantes del Movimiento Antorchista celebramos en casi todos los estados del país una jornada cultural con motivo del Día Mundial de la Poesía. El resultado es muy motivador para todos aquellos que asumimos como tarea la promoción de la cultura en todas sus expresiones.
Los eventos culturales del Movimiento Antorchista fomentan identidad, organización y conciencia social en el pueblo de México.
La convocatoria, dada a conocer desde el año pasado, permitió que cada estatal pudiera planear y organizar en tiempo y forma un evento digno y decoroso.
Toda la estructura planeó y se encargó de que se organizara una jornada que, si bien no salió perfecta, por lo menos rozó sus linderos. Las invitaciones se hicieron con tiempo en cada una de las estructuras.
Activistas y líderes de colonias hicieron el llamado entre los plenistas y colonos. Los maestros hicieron lo propio entre sus alumnos y el resultado fue contundente.
En Quintana Roo, por citar un ejemplo, la participación fue numerosa: más de 30 participantes pisaron el escenario para deleite de los asistentes que colmaron una vez más el auditorio del albergue estudiantil “Felipe Carrillo Puerto”, ubicado en la ciudad de Chetumal.

Pero no nada más se trató de llenar un auditorio o de participar por el solo hecho de hacerlo y cumplir una directriz. No, categóricamente no.
La calidad de los participantes es digna de ser mencionada y resaltada, porque existe un antecedente que nos permite ir valorando su desarrollo y desempeño, que es justamente la constante realización de eventos culturales.
Repito, no salió perfecto, pero sin duda algo estamos haciendo bien, ya que la participación superó por mucho los anteriores eventos. La importancia de realizarlos de manera frecuente y constante permite elevar la calidad tanto del evento como de sus participantes.
La trascendencia de eventos como el arriba citado es, sin duda, un contrapeso a la descarnada y tiránica labor que desarrolla el establishment sobre una sociedad a la que bombardean con cultura barata, sin una pizca de calidad y con el propósito claro de mantenerla dopada con miniseries, novelas, películas, conciertos “gratuitos” en el Zócalo, celulares o “mañaneras” que solo distraen, manipulan y desinforman la realidad con el fin de controlar la vida política y económica de México.

Los eventos culturales de la Organización Antorchista tienen como misión fundamental, además de fomentar el trabajo en equipo, crear un sentido de pertenencia e identidad y, a través de su conocimiento y práctica, fomentar el compromiso de defender las tradiciones culturales regionales y nacionales.
Expresiones como teatro, pintura, dibujo, danza, canto, oratoria y declamación son un ejemplo del interés que tenemos de promover la cultura y el esparcimiento.
La cultura es un acervo, es un conjunto de conocimientos, costumbres y tradiciones que tiene una sociedad en específico y que se ha transmitido de generación en generación a través de la palabra hablada, escrita o mediante manifestaciones religiosas y artísticas.
También lo son los estereotipos sociolingüísticos regionales, así como la información histórica del desarrollo de esa sociedad. En pocas palabras, podemos decir que la cultura es un patrimonio, un legado que nos ha sido heredado y que, a su vez, nosotros también heredaremos, pero aumentándolo y enriqueciéndolo con nuestras vivencias, experiencias y nuevos conocimientos adquiridos en el transcurso de nuestro paso por la vida.

Por supuesto que no toda la cultura es positiva, pero sí es representativa de una sociedad avanzada o bien decadente, según sea el caso. Un humano que se identifica con un animal es un ser carente de identidad, no tiene sentido de pertenencia.
La cultura te permite tener ese sentido de pertenencia. ¿Quién no siente que se le enchina la piel con solo escuchar tocar al mariachi mexicano? ¿Quién no porta jubiloso un vestido tehuano o una guayabera yucateca? ¿Acaso hay alguien que, ante la grandeza de nuestros vestigios prehispánicos como las pirámides, no siente una emoción ancestral? ¿Quién no se exalta con el Huapango de don José Pablo Moncayo?
Ya ni hablar de nuestro Himno Nacional. Todo esto es un legado cultural y es nuestro deber cuidar y fomentar tanto los espacios culturales como la práctica de las distintas expresiones.
Sin encerrarse ni envolverse en la bandera, debemos reconocer y practicar diversas expresiones culturales extranjeras: bailes, canciones, libros, poesías y más, que puedan también ser un regalo audiovisual y que finalmente enriquecen nuestro conocimiento.

Hago un llamado para que el gobierno, en sus distintos niveles, fomente la cultura y el nacionalismo, introduzca en los planes educativos de todos los grados la práctica de distintos eventos culturales, además del 10 de mayo y el Día del Maestro.
Que el Día de la Primavera no nada más se disfracen de animalitos o de flores, sino que también declamen poesía desde el kínder hasta las universidades y que involucren a los padres también.
No es una ocurrencia, es una exigencia basada en el ejemplo que nosotros los antorchistas realizamos día a día en todas nuestras escuelas, colonias y en algunos centros laborales. No hay un solo antorchista que no practique alguna disciplina cultural, desde la lectura, el estudio, poesía, oratoria o canto.
Y, por último, pero no menos importante, no olviden empezar a prepararse con ahínco rumbo a las Espartaqueadas Culturales del próximo año. Ese es el reto que nos fijaremos todos los días.
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