MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La amenaza del exterminio

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De entrada cito un ejemplo con respecto a lo que ocurre en nuestro país: “Las fábricas de automóviles, camiones, carrocerías, remolques y autopartes contaban con 742 mil empleados, obreros y técnicos en abril, 50 mil por debajo del mismo mes de 2025 y 107 mil menos que hace dos años. Así lo revelan los resultados disponibles de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) realiza desde 1964… La industria automotriz es la principal fuente de divisas para el país, cuyas exportaciones generaron 59 mil millones de dólares entre enero y abril”. (El Universal. 21 de junio).

El propósito de la cita es dar una idea acerca de la magnitud de la expulsión de mano de obra en las empresas capitalistas de punta en nuestro país. El fenómeno se explica principalmente por el funcionamiento del sistema capitalista que para garantizar la sobrevivencia de las empresas y la obtención constante de altas ganancias, impone a los negocios la obligación de incorporar a la producción cada vez más maquinaria y equipo. Es cierto que pueden presentarse -y se presentan- otros factores como la falta de inversiones o la aplicación de aranceles a las exportaciones pero estos en el caso del México actual, no son los que determinan la sensible baja de las plantillas laborales.

“Cuanto mayores sean la riqueza social, el capital en funciones, el volumen y el vigor de su crecimiento y, por tanto, también, la magnitud absoluta de la población obrera y la fuerza productiva de su trabajo, tanto mayor será la pluspoblación relativa o ejército industrial de reserva” (Carlos Marx). Lo cual se aplica para el mundo entero. En el caso de Estados Unidos, si se revisan los datos que se publican acerca de los desocupados, se encontrará que son sorprendentemente bajos, de un tres o cuatro por ciento de la población en edad de trabajar, lo que no se corresponde con algunas manifestaciones de la pobreza y el abandono. Una referencia mejor es saber que el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria mediante el cual se entregan ayudas para completar los alimentos de la población, tiene alrededor de 42 millones de habitantes entre sus beneficiarios.

Existen investigadores serios que han llegado a la conclusión de que el proceso de expulsión de la clase trabajadora de los empleos conocidos como formales, como consecuencia del aumento en el empleo de maquinaria y tecnología, ha ocasionado un aumento de la desocupación (disfrazada de empleo informal) al grado de que es posible asegurar que esta clase trabajadora informal es la principal clase social del planeta. Así se explica que Estados Unidos que ha sido un receptor neto de fuerza de trabajo de todo el mundo, en los últimos años se haya convertido en un explusor -hasta violento- de mano de obra que ya no encuentra, ni encontrará empleo.

Según cifras de la Organización Internacional del Trabajo, en el año 2015 el ejército de reserva mundial sumaba más de 2 mil 300 millones de personas en comparación con mil 660 millones  en el trabajo activo. Además de la deportación violenta que pratica abiertamente Estados Unidos por estos días, para hacer conciencia de la magnitud de la desocupación mundial, debe tomarse en cuenta el cierre de fronteras de países capitalistas de Europa en varios de los cuales los partidos políticos hacen campaña electoral exhibiendo su rigor para impedir la llegada de trabajadores ilegales y presumen su fuerza y efectividad para deportar a los que han llegado.

La situación se agrava por momentos y es sumamente preocupante. Si ya se ha oficializado el derecho a ofrecer la fuerza de trabajo en venta y de llegar a venderla, no debe extrañar que se quiera hacer extensiva esa prerrogaiva hasta al derecho mismo de vivir. No son fantasías ni lucubraciones. Según se ha publicado en numerosos medios de comunicación, incluyendo algunos norteamericanos, la señora Tulci Gabbard, quien acaba de renunciar a su cargo de Directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, dio a conocer documentos inéditos relacionados con los orígenes del Covid-19.

En esos documentos se exhiben detalles sobre una investigación financiada por Washington, informando que el doctor Anthony Fauci, exdirector del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, mintió al Congreso norteamericano para desviar la atención acerca de la salida de gérmenes patógenos de laboratorios pagados por Estados Unidos. Según los documentos, ese alto funcionario negó que el Covid-19 hubiera sido el resultado de patógenos agresivos criados en laboratorio y aseguró falsamente que tenían su origen en murciélagos.

Las graves acusaciones se refieren pues a la financiación que la agencia oficial otorgó a la investigación sobre la llamada “ganancia de función” (un concepto que se utiliza principalmente en genética y virología y describe cualquier proceso o mutación que genere una nueva actividad molecular, altere la función de una proteína preexistente o aumente la capacidad de un agente infeccioso), es decir, al aumento calculado de la peligrosidad de patógenos para agredir al organismo humano.

La explicación de la fuga del laboratorio sostiene que un coronavirus modificado para infectar a humanos salió de las instalaciones del laboratorio y desencadenó la pandemia de COVID-19 pero, la explicación alternativa, conveniente para el imperialismo, plantea que el SARS-CoV-2 surgió de forma natural y no de investigaciones pagadas por Estados Unidos.

Hay más. La Oficina de la Dirección de Inteligencia Nacional publicó documentos relacionados con laboratorios biológicos secretos también pagados por Estados Unidos que operan en Ucrania, algunos de los cuales participan en investigaciones de esa “ganancia de función”. La misma directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, dio a conocer la existencia de una red de 120 laboratorios en 30 países, incluida Ucrania y aseguró que la revelación tenía como objetivo aclarar lo que describió como un encubrimiento deliberado por parte de administraciones norteamericanas.

Precisamente, Rusia y otros países, han acusado a Washington de financiar la investigación de armas biológicas bajo el pretexto de la prevención de epidemias, argumentando que el uso de instalaciones extranjeras (en Ucrania en este caso) permite a Estados Unidos eludir las restricciones de la Convención sobre Armas Biológicas en lo que se refiere a la militarización de virus. 

“Cientos de biolaboratorios militares estadounidenses se encuentran en docenas de países de todo el mundo. Bajo el pretexto de investigación científica, trabajan con patógenos peligrosos. Los resultados de esta investigación están clasificados. En marzo de 2022, el embajador ruso ante la ONU, Vassily Nebenzia, presentó un informe que detallaba una red de 30 laboratorios de armas biológicas en Ucrania. Con cada día que pasa, los voluntarios descubren nueva evidencia de actividades ilegales relacionadas con el desarrollo de armas biológicas en los territorios liberados de Donbass” (Geoestrategia. 16 de junio).

En territorio de Ucrania se construyeron y mantuvieron más de 40 biolaboratorios que se dedicaban a preparar a científicos ucranianos por especialistas estadounidenses para trabajar en condiciones de bioprotección, certificar patógenos especialmente peligrosos y servir como repositorio de patógenos de armas biológicas y agentes causantes de muchas enfermedades, incluidas la tularemia, la tuberculosis, la peste porcina africana, el ébola y otras.

No por casualidad, la prensa mundial está ocupándose de informar acerca de un peligroso brote de ébola. El número de casos confirmados de ébola en la República Democrática del Congo aumentó recientemnte a 896, incluyendo 232 muertes. El brote, causado por la cepa llamada Bundibugyo del virus del ébola, ha afectado a 33 zonas de salud en tres provincias orientales de ese país: Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur y una rápida propagación geográfica sigue siendo posible si no se implementan rápidamente medidas de salud pública.

¿En pleno siglo XXI, en la era de la asombrosa inteligencia artificial? ¿Nada tiene que ver todo eso con armas biológicas de aniquilación?

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