La cuesta de enero es un fenómeno económico que afecta a millones de familias mexicanas año con año, caracterizado por dificultades financieras para cubrir los gastos de servicios, impuestos, alimentación, inflación y pago de deudas, debido a una combinación de factores: gastos innecesarios en diciembre por las festividades de fin de año; por otra parte, los salarios bajos que perciben millones de trabajadores y el encarecimiento de las diversas mercancías.
La cuesta de enero de 2026 será especialmente difícil, marcada por condiciones inflacionarias por arriba de 4 % y nuevos impuestos.
El tan anunciado y cacareado incremento oficial del 13 % al salario mínimo general, por la vía del hecho, será de poco impacto positivo en el bolsillo de los mexicanos.
La situación económica nacional de más de 40 millones de mexicanos es precaria; los ingresos salariales del empleo formal son insuficientes para comprar la canasta básica por el alza constante de los precios.
Las percepciones económicas del empleo informal son verdaderamente críticas en la mayoría de los trabajadores, cuantificadas en más de 33 millones de trabajadores. Un sector importante de la población vulnerable, aproximadamente el 30 %: tercera edad, madres solteras, empleados informales, ya no puede cubrir sus gastos básicos y vive endeudado constantemente.
Cada año se reduce el poder adquisitivo del salario, que se ve reflejado en el bolsillo y en la mesa de los que menos tienen, impactando directamente en la calidad de vida de ellos y sus familias.
Todo esto hace que el ambiente económico sea caótico al inicio de año para un elevado número de familias y así continúe todo el año.

El tan anunciado y cacareado incremento oficial del 13 % al salario mínimo general, por la vía del hecho, será de poco impacto positivo en el bolsillo de los mexicanos. Se sitúa el monto diario en 315.04 pesos, lo que suma un total de 9 mil 582.47 pesos mensuales.
En la Zona Libre de la Frontera Norte el aumento fue del 5 %; el pago por jornada laboral sube de 419.88 pesos a 440.87 pesos, la suma mensual es de 13 mil 409.80 pesos.
Ambas percepciones salariales por día son insuficientes para cubrir las múltiples necesidades básicas que aumentan de costo de forma paralela al salario, como son: renta, mejoramiento de vivienda, alimentación, transporte, salud, educación, vestido, alimento, telefonía, gas, electricidad y distracción para la familia.
Por lo anterior, no es suficiente planificar los gastos, evitar endeudarse, hacer ahorros en fin de año y disminuir los gastos de la temporada, cuando el salario es raquítico.
Urge un aumento al salario y, al mismo tiempo, una regulación de precios que permita aumentar el poder adquisitivo del consumidor, donde se materialice un beneficio real y directo en sus bolsillos de los asalariados.
La inmensa mayoría de los mexicanos sigue viviendo en un mundo lleno de carencias y necesidades; la realidad social se muestra con toda su crudeza y se impone ante los discursos gubernamentales llenos de cifras alentadoras y propuestas optimistas.

Por otra parte, hay un pequeño mundo de élite lleno de riqueza y abundancia concentrada en manos de empresarios “exitosos” que han incrementado su fortuna de forma exorbitante año con año y el 2025 no fue la excepción.
El problema fundamental de nuestra sociedad actual es el reparto inequitativo de la riqueza social producida por los trabajadores; hasta ahora los gobiernos mexicanos no han podido resolver este problema: la desigualdad económica continúa afectando a millones de mexicanos.
A pesar de que el gobierno federal insiste en que la economía mexicana es sólida, en realidad millones de familias viven al día; el aumento al salario no es suficiente: el incremento de los precios al inicio de año por arriba de la inflación devorará el aumento salarial.
El problema económico de la cuesta de enero se repite cada año en millones de familias y un alto porcentaje del problema se quedará todo el año, como una inevitable consecuencia de la desigualdad económica. No es suficiente quejarse del problema, se necesita conocer el fenómeno, sus causas y consecuencias, para actuar y resolver el problema.
Compañeros, amigos y conocidos, por eso hago un llamado a organizarnos, educarnos y luchar juntos como hermanos de clase, para que un día no tan lejano, podamos cambiar esta sociedad por una más justa y distributiva.
Por ello, ojalá que este 2026, podamos confraternizar en un movimiento más grande; con unidad ideológica, organizativa y de acción, que nos encamine a una grandeza y fuerza capaz de cambiar este modelo económico imperante por uno más justo para todos nosotros. Que así sea.
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