El Movimiento Antorchista desde su nacimiento hace 43 años, ha dedicado especial atención al cultivo de las bellas artes y especialmente a la poesía, ya que el poeta es un ser provisto de una claridad de la vida casi sobrenatural, porque puede ver más allá de lo que muchos podemos ver, él siente, llora y sufre por los males que aquejan a la sociedad. Leer y escuchar poesía nos vuelve hombres más cultos y sobre todo más sensibles ante las desgracias que se cometen con los más desprotegidos de la tierra.
Y fiel a su idea, Antorcha realiza cada año un encuentro nacional de poesía. En esta ocasión, el concurso que venía llevándose a cabo en otros años en la Ciudad de México se realizó los días 29 y 30 de abril, en el Teatro "Esperanza Iris" de Villahermosa, Tabasco, con la participación de más de 500 declamadores, provenientes de todos los estados de la república mexicana, que previamente tuvieron que participar en eliminatorias estatales.
Es agradable contemplar cómo una organización social enseña entre sus filas el amor por la poesía y haga que éstos pierdan el miedo y la vergüenza para declamar una pieza poética y más aún que se atrevan a concursar con tanto ahínco para obtener los mejores resultados y llevar la victoria a sus estados.
Desgraciadamente en esta sociedad, muchos -esto es por la ignorancia que prevalece entre los seres humanos- somos capaces de desdeñar las piezas poéticas, sin saber que con este gesto desagradable alejamos un cúmulo de experiencia que nos puede dar grandes esperanzas.

Por ello, resulta necesario que en todas las escuelas del país se inculque la práctica poética, que se trate de hacer que los estudiantes tengan un encuentro cercano con la poesía y hagan un esfuerzo por entenderla y amarla, porque muchas veces tememos o huimos de lo desconocido sólo por el simple hecho de ignorarlo.
La poesía es uno de los géneros literarios más antiguos y difundidos que ha desarrollado el hombre, encontrándose ya los primeros ejemplos en las culturas de la antigüedad. Originalmente unida a la música en la canción, se fue independizando y el ritmo propiamente musical fue sustituido por el ritmo lingüístico.
Una de sus características es que otorga mayor importancia a la parte estética por sobre la estructura o el significado. Esta situación se logra mediante el uso de innumerables recursos literarios que tienden a embellecer la forma de diversas maneras. Es decir, la poesía es la máxima manifestación de la belleza a través de la palabra, mediante el verso, o en su defecto la prosa, aunque, cabe destacarse que su empleo más habitual son las composiciones en verso.
La mayoría de las veces el poema aparece escrito en versos, sin embargo, también es posible encontrarlo en prosa poética, por ejemplo, Rubén Darío, poeta de origen nicaragüense, que es sin duda uno de los máximos exponentes de este tipo.
Cabe destacar que gran parte de los documentos literarios de civilizaciones antiguas que nos llegan a nosotros están escritos en forma de poesía. Claros ejemplos de esto son El Poema de Gilgamesh (perteneciente a la civilización sumeria) o las famosas e impresionantes obras griegas Ilíada y Odisea.
La poesía puede aparecer de manera separada como arte, así como también integrada a otras representaciones tales como la danza, el teatro, la narrativa poética, y la lírica, entre otras. De este modo, podemos encontrar poesía en una película, en una novela o en una fotografía.
Poesía "Sonatina", del poeta Rubén Darío.
La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.
El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?
¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte,
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.
¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida.)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe,
(La princesa está pálida. La princesa está triste.)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!
-«Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-;
en caballo, con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con un beso de amor».
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