MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

¿Qué es la guerra cognitiva?

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  • La OTAN incorporó en 2020 un sexto dominio bélico para manipular la mente de millones de trabajadores

Poco se habla de esta "nueva" forma de guerra, pero esto no le resta importancia, pues se trata de un esquema mediante el cual las grandes empresas de los países desarrollados y sus gobiernos, a través de su poderosa red de medios de comunicación y nuevas tecnologías, pretenden adueñarse del cerebro de la población mundial.

La guerra cognitiva se define como la lucha por la mente humana, que busca alterar percepciones, comportamientos y tomas de decisiones mediante la manipulación de información, redes sociales y neurotecnologías.

Hasta hace poco, los estrategas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la poderosa alianza militar imperialista comandada por Estados Unidos, han dividido el campo de acción para sus operaciones de guerra en cinco dominios: terrestre, aéreo, marítimo, ciberespacial y espacial.

En el año 2020 incorporaron a su teoría bélica un sexto dominio, el cognitivo, y lo definieron como "la lucha por la mente humana, que busca alterar percepciones, comportamientos y tomas de decisiones mediante la manipulación de información, redes sociales y neurotecnologías".

En este sentido, la guerra cognitiva actúa en un plano superior a otras formas de guerra híbrida como la guerra informática, propagandística o cibernética desplegada por la OTAN desde hace varias décadas, porque ahora ya no se trata sólo de difundir desinformación o mentiras, sino de "hackear" el cerebro de los seres humanos, para conquistar la voluntad de las personas y ganar simpatía a favor de las guerras, utilizando para ello los más importantes avances de las ciencias del cerebro y de la tecnología.

El politólogo venezolano Luis Delgado Arria define la guerra cognitiva como un "sádico experimento con humanos desplegado por el imperialismo en todo el mundo… concebido para afectar de forma grave e irreversible nuestras capacidades cognitivas normales, incluyendo las operaciones complejas que nos permiten percibir, entender, memorizar y procesar de forma inteligente, sensible y humana nuestra realidad".

Algunas de las tácticas de guerra cognitiva desplegadas por la OTAN son la creación y promoción de páginas web, youtubers o influencers en redes sociales que difunden mensajes favorables a sus intereses entre públicos muy amplios. 

Al mismo tiempo, promueven espacios digitales y especialistas en ámbitos tan específicos como las ciencias, la cultura y las artes, el deporte o el periodismo desde el cual se recubre de un aura de legitimidad las posiciones en favor de la guerra imperialista. 

Asimismo, secuestran causas sociales como la lucha contra el racismo, los derechos sexuales o la violencia de género para alentar la formación de grupos intolerantes y violentos que sirven para desestabilizar a gobiernos legítimos.

En esta guerra cognitiva no se movilizan ejércitos ni se utilizan armas convencionales; participan las gigantescas empresas tecnológicas, las redes sociales y la inteligencia artificial, cuya labor es clave en la creación y divulgación de mentiras, versiones ambiguas o rumores malintencionados, para generar una percepción equivocada y un clima de odio en contra de países como Rusia, Venezuela, Cuba o China y que han sido utilizadas como antesala de agresiones militares directas, como en Ucrania, Siria e Irán.

Según el sociólogo Alejandro Kirk, la guerra cognitiva en contra de una población consiste en desarticular el raciocinio y reemplazarlo por una explicación que parece lógica, pero que en realidad es una representación alterada de la realidad.

"Se plantea una idea matriz dentro del colectivo, una comunidad o una nación entera, que poco a poco es asimilada por cada persona y entonces se vuelve el punto de partida del cual se analiza todo lo que ocurre".

Por ejemplo, plantar la idea de que Irán es un régimen que pretende fabricar armas nucleares para destruir países en Medio Oriente o que violentan los derechos de las mujeres; decir que los palestinos son terroristas para justificar un genocidio en la Franja de Gaza; que los gobiernos de Venezuela o Cuba son dictaduras o que Estados Unidos tiene preocupación real por acabar con los cárteles mexicanos.

Todas son ideas y afirmaciones que se dan por verdaderas únicamente porque se repiten continuamente de diversas fuentes formales e informales y que tienen como objetivo lograr apoyo popular y simpatía ante una agresión armada de los Estados Unidos.

Tal como recomendaba Joseph Goebbels, el ideólogo y jefe de propaganda de la Alemania nazi: "Una mentira repetida mil veces se convierte en una gran verdad".

Los métodos de guerra cognitiva no sólo se aplican a las poblaciones de los países que el imperialismo busca someter, sino también a la población de los propios países de la OTAN y de otras naciones aparentemente en paz. De ahí que los analistas la consideran una guerra total de las élites económicas en contra de las clases trabajadoras del mundo.

El objetivo es lograr que todos los pueblos participen de forma activa en la defensa y apoyo a la maquinaria de guerra y de muerte, para lo cual es necesario que los seres humanos sean incapaces de razonar con evidencias, de pensar de manera compleja y que se pierda todo rasgo de empatía y solidaridad con nuestros semejantes. 

Para ganarse a la gente, se manipulan el miedo y la inseguridad natural de las poblaciones y se aprovechan algunas vulnerabilidades naturales que tiene la mente humana.

Un ejemplo claro de esto ocurrió en Alemania durante la primera mitad del siglo pasado, porque el país estaba sumido en una severa crisis económica, con la población sumida entre la inflación, el desempleo y la pobreza, lo que le permitió al Partido Nacionalsocialista Alemán encabezado por Adolf Hitler crecer aceleradamente y tomar el poder, porque prometió acabar con estos flagelos. 

De 1928 a 1933 tuvo un fuerte crecimiento al pasar de 100 mil a más de dos millones 500 mil afiliados. Para 1945 tenía más de ocho millones 500 mil afiliados, o sea, uno de cada ocho alemanes eran nazis.

Aunque el panorama parece sombrío, la guerra cognitiva no es invencible. Crecen por el mundo brotes de inconformidad y movimientos sociales en contra de las guerras provocadas por Estados Unidos, incluso en su propio territorio. 

Además, en los países agredidos como Irán, Venezuela o Cuba, las clases trabajadoras se han mostrado dispuestas a defenderse del invasor y no han caído en el engaño y la manipulación.

El académico y activista español Iñaki Gil de San Vicente sostiene en un texto titulado "Vencer en la guerra cognitiva", que la derrota de esta forma de guerra se encuentra en la propia naturaleza social, colectiva y solidaria de la especie humana, en oposición al inhumano individualismo y al afán egoísta de acumulación de riqueza de unas cuantas élites. 

Por tanto, recomienda la necesidad de fomentar la actividad colectiva, el trabajo y la lucha por el bien común en el ámbito económico, político, cultural y mediático. Estas son actividades en las que los antorchistas mexicanos llevamos trabajando muchos años.

En México, desde antes de 2018 se ha sembrado la idea de que el problema central es la corrupción y que al acabarse esta se acabaría con todos los problemas del país. Pero los resultados de esta política los podemos ver todos los días, porque la corrupción se ha metido hasta el hueso de los funcionarios morenistas en el poder. 

Ahora, la recién electa presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, prometió "revisar mejor los perfiles de sus candidatos para 2027 pues deben tener una trayectoria impecable y no tener antecedentes de corrupción". También eso se quedará en puras buenas intenciones.

Nosotros hemos sostenido infinidad de veces que el problema es el modelo económico capitalista y que la pobreza y la corrupción se acabarán hasta que se cambie dicho modelo económico. 

Un requisito fundamental para esto es que los pueblos se eduquen políticamente, aprendan a defender sus derechos y hablar en público, conozcan las leyes y la estructura del gobierno y se decidan a dar una lucha combativa para sacar del poder a los ladrones y a los funcionarios que de palabra dicen una cosa y en los hechos hacen lo contrario. Así podrán construir un país más justo para todos.

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