• La cifra estatal suma 13 mil 982 personas extraviadas tras registrar un aumento del 12.4 % durante 2025
Toluca, Edomex. El miedo se ha vuelto cotidiano para miles de familias en todo el Estado de México y, de forma particular, en el Valle de Toluca. Padres y madres temen que sus hijas e hijos salgan de casa y no regresen ante una ola de desapariciones y feminicidios que ha encendido las alarmas y que algunos colectivos comparan con lo que ocurrió años atrás en Ciudad Juárez.
Las cifras reflejan la gravedad del problema. De acuerdo con datos del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, en el Estado de México el número de personas desaparecidas pasó de 12 mil 436 casos en 2024 a 13 mil 982 en 2025, lo que representa un aumento del 12.4 % en apenas un año.
De ese total, 5 mil 628 corresponden a mujeres, muchas de ellas adolescentes y jóvenes. El grupo más vulnerable se ubica entre los 15 y 19 años, edad que concentra cerca del 22 % de las mujeres desaparecidas en la entidad.
Municipios como Toluca, Jilotepec, Acambay, Ecatepec, Nezahualcóyotl y Naucalpan aparecen entre los más afectados por este fenómeno, donde familias enteras viven con la angustia de no saber si volverán a ver a sus seres queridos.

De manera simultánea a las desapariciones, la violencia feminicida continúa golpeando al Estado de México. Tan sólo entre enero y noviembre de 2025 se registraron 74 feminicidios, cifra que colocó a la entidad en segundo lugar nacional en este delito.
En 2025 se abrieron 55 carpetas de investigación por feminicidio en 31 municipios, con casos en zonas como Toluca, Chimalhuacán, Ecatepec y Chalco, entre otros, lo que demuestra que la violencia contra las mujeres sigue siendo una constante pese a la existencia de la Alerta de Violencia de Género en varios municipios mexiquenses.
Especialistas advierten que el problema no ha logrado contenerse, aun con las alertas y programas de seguridad implementados en los últimos años.
Para la maestra María Sosa, dirigente social del Movimiento Antorchista en el municipio de Texcoco, los gobiernos morenistas en el país y en el Estado de México no han logrado garantizar el acceso de los mexicanos a los derechos fundamentales con los cuales tendrían la posibilidad de desarrollar una personalidad diferente; es decir, es un problema propio del sistema capitalista que estas administraciones no han podido modificar.

Por ejemplo, señala el incumplimiento real y efectivo de los artículos 3.º y 123 constitucionales, ya que, al no garantizar una educación para todos y oportunidades de empleo que garanticen la igualdad de condiciones económicas a hombres y mujeres y, adicionalmente, al hacer a un lado el derecho a tener una vivienda digna, agua, identidad, alimentación, cultura y deporte, se coloca a las mujeres en una situación de mayor indefensión.
“Pero para que esto sea posible se necesita invertir en políticas de Estado organizadas e instrumentadas por todos los niveles de gobierno. Yo creo que, si estos derechos se cumplieran al menos de manera medianamente efectiva y automática, la vida de las mexicanas y los mexicanos sería diferente. La tranquilidad, la serenidad, la sensibilidad, la delicadeza y el amor por la vida estarían presentes en cada uno de nosotros; por lo tanto, la manera de ver las cosas sería distinta y, en consecuencia, también lo serían las acciones de las personas.
Si se me permite la expresión, serían más humanas, porque las características de un ser superior no son compatibles con la perversidad de la que hacen gala los seres despreciables que atropellan la integridad física y moral de las mujeres.
Pero para resolver esta situación y cambiar nuestra realidad —la realidad que por desgracia viven muchos mexicanos— el pueblo necesita organizarse y proponer un gobierno al que le duelan los problemas de todos, especialmente de los desprotegidos y desprotegidas de siempre”, señala la luchadora social.

Detrás de las estadísticas hay historias de dolor. En redes sociales y medios locales se han difundido casos recientes como el de Karen, una joven reportada como desaparecida y posteriormente localizada sin vida, hecho que volvió a sacudir a la opinión pública y que reavivó la exigencia de justicia y mayor seguridad para las mujeres.
Casos como este se repiten en distintas regiones del Estado de México, donde colectivos de familiares denuncian lentitud en las investigaciones, falta de protocolos eficaces y escasa atención a las víctimas.
Ante la magnitud del problema, activistas y familiares de víctimas advierten que el Estado de México vive un escenario alarmante que recuerda la crisis de feminicidios y desapariciones que durante años marcó a Ciudad Juárez.
A pesar de ello, señalan que el tema rara vez ocupa un lugar central en el discurso oficial. Mientras el gobierno estatal encabezado por Delfina Gómez Álvarez presume reducciones en algunos delitos, organizaciones civiles sostienen que las cifras de desapariciones y violencia contra las mujeres siguen creciendo o permanecen sin resolverse.
En colonias y comunidades del Valle de Toluca, la preocupación es constante. Madres y padres acompañan a sus hijas a la escuela, jóvenes comparten su ubicación en el celular y muchas mujeres evitan salir solas por la noche.
“Hoy el miedo es que salgan y no regresen”, dicen familiares de víctimas, quienes exigen a las autoridades mayor prevención, investigaciones efectivas y resultados reales para frenar una crisis que sigue dejando dolor en miles de hogares mexiquenses.
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