MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

ASÍ PENSAMOS...| Los imperialistas no vienen a liberarnos

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No son nuevas las presiones de las Estados Unidos sobre México, pero recientemente han adquirido un tono extremadamente amenazante, como nunca antes en este siglo, y tienen como eje la afirmación de que México debe ser “salvado por Estados Unidos del peligro del narcotráfico e impedir así que la droga llegue a territorio estadounidense. Apenas el miércoles de esta semana, el secretario de Guerra de Estados Unidos dijo que esperaba que el gobierno de México intervenga contra los cárteles de la droga “para que nosotros (o sea, las tropas estadounidenses que él encabeza. HAE) no tengamos que hacerlo”.

Tal declaración sigue el mismo guion y tono del presidente Donald Trump, quien afirmó a principios de este mes: “ahora hemos comenzado la ofensiva terrestre, que es mucho más sencilla. Escucharán algunas quejas de algunas personas en lugares como México y otros sitios, pero si ellos no van a hacer el trabajo, nosotros lo haremos”, y agregó que "los cárteles gobiernan México, nadie más. Simplemente los cárteles lo gobiernan", responsabilizando casi totalmente a México y a otros países de los altos niveles de drogadicción que hay en Estados Unidos.

Es cierto que Estados Unidos es el país donde más drogas se consumen, con efectos devastadores sobre la salud y la vida de mucha gente: “Un millón 150 mil estadounidenses han muerto por sobredosis desde 1999. El 51,2 por ciento de la población mayor de 12 años del país ha consumido drogas al menos una vez en la vida”, según reporta el medio Deutsche Welle. Al respecto, Trump dijo hace pocos días: “perdemos 200 mil personas al año por este veneno que se derrama en nuestro país”. En efecto, todas las modalidades de ese veneno de las drogas se “derraman” a raudales en territorio estadounidense, pero lo que no es verdad es que eso se deba principal y exclusivamente a los grupos delictivos externos, sino al hecho de que no hay una política de Estado para combatir a fondo el tráfico y consumo de estupefacientes al interior de los Estados Unidos.

Y no es por ineptitud policiaca o deficiencias de los órganos de inteligencia por lo que no se frena la distribución de droga en las calles estadounidenses, sino porque hacerlo arruinaría las gigantescas ganancias que deja la droga, las cuales circulan por el sistema financiero y los casinos en donde son “lavadas” en grandes cantidades. “El lavado o legitimación de capitales derivado del narcotráfico es uno de los componentes y pilares de la economía de Estados Unidos. Según estimaciones de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudd), el comercio global de drogas ilícitas genera entre 426 y 652 mil millones de dólares anuales en ganancias criminales. Por estas actividades, una porción significativa —alrededor de 20-30% de los flujos ilícitos globales— se lava en Estados Unidos y se asocia con el narcotráfico. Ese dato sugiere que Estados Unidos es el principal beneficiario en el mundo de la legitimación de capitales provenientes del narcotráfico”, se lee en un texto con abundantes fuentes documentales titulado: “EE.UU. es la principal lavandería del narcotráfico global”, publicado en misionverdad.com en septiembre de 2025.

Eso no significa que no exista el narcotráfico en México y que no sea un problema delicado que enérgicamente deba combatir, preventiva y correctivamente, el gobierno de nuestro país, pero las guerras contra las drogas, cualesquiera que sea la modalidad en que se instrumenten sin que primero hayan desaparecido los grandes centros de consumo de droga y manejo financiero de las ganancias que genera principalmente en Estados Unidos, nunca han tenido éxito y su fracaso sólo ha servido de pretexto para acciones intervencionistas en países a los que el imperialismo busca controlar y saquear a bajo costo. Los imperialistas dirán que vienen a México para terminar con las drogas, pero no es ese su objetivo. Su plan no es acabar con ese negocio y las poderosas fuerzas que se enriquecen con la distribución del veneno. Si entran, será para llevarse petróleo, oro, plata, plomo, zinc, litio, uranio, etcétera, además de asegurar aún más ferreamente el flujo comercial con nuestro país en la frontera entre Estados Unidos y México, la décima más larga del mundo y garantizar que nuestro país se mantenga incondicionalmente a su lado en la lucha por el dominio mundial en la que están empeñados.

Las razones que llevan a Estados Unidos a poner sus ojos, y eventualmente sus fuerzas militares, sobre territorio de América Latina y particularmente sobre México, se encuentran en razones profundas del sistema capitalista, en la que los multimillonarios norteamericanos y de otras grandes potencias capitalistas tienen serios problemas para evitar que caigan sus niveles históricos de ganancia y recorren el mundo en busca de nuevos territorios de los cuales extraer recursos naturales, mano de obra a bajo costo y mercados donde vender mercancías e invertir el dinero que se ha acumulado en los circuitos financieros. Pero el mundo no se encuentra ahora tan a su merced como antaño y han surgido contrincantes gigantescos y resistencias de algunos pueblos.

Los retrocesos que ha sufrido el anteriormente imbatible imperio estadounidense en otras partes del mundo, motivados principalmente por el avance económico de China, la superioridad militar de Rusia (tanto en armas convencionales como en armamento nuclear), así como la tenaz resistencia de Irán y otros pueblos han provocado que la doctrina militar del Estado profundo estadounidense ponga énfasis, destine recursos y tropas al control de América Latina, en donde ya ha dado algunos golpes, de los cuales el más reciente y notable es el secuestro del presidente Nicolás Maduro a principios de este año y el consecuente control del petróleo venezolano, seguido de las renovadas amenazas contra Cuba, en cuyas cercanías han desplegado un amenazante portaaviones y buques de guerra con miles de soldados, a la vez que amenaza con encarcelar al general revolucionario Raúl Castro. Ese es el marco en el que se inscriben las amenazas contra nuestro país, disfrazadas de incursión liberadora contra los grupos que trafican droga en México.

No hay un solo país en que se haya cumplido la promesa liberadora usada por los estadounidenses como coartada para desplegar tropas. La idea de que los norteamericanos vienen a salvarnos de los narcotraficantes e inmediatamente se retirarán es falsa, y quienes piden una intervención militar estadounidense en México o son cómplices de los intervencionistas o están manipulados e ignoran lo que ha pasado en otros países que han sido invadidos, con distintos pretextos, y ahora no son más que naciones parias, sumergidas en el caos, la violencia, la miseria y con millones de personas intentando huir. Por eso, no alentemos a los intervencionistas y rechacemos cualquier intervención armada en territorio mexicano o latinoamericano; es el primer paso para impedir que nos cancelen la posibilidad de construir una patria mejor para nuestros hijos.

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