Maestros y padres de familia denuncian la falta de respuesta de la alcaldesa Xóchitl Flores
El pasado 22 de enero, en el marco de un evento escolar en el que las escuelas filiales del movimiento antorchista hicieron gala de su talento como bailarines y, además, con respeto y gallardía honraron a los símbolos patrios, una representación de padres de familia y maestros se acercó a solicitar a la presidenta municipal, Xóchitl Flores, que los atendiera; que les ofreciera una fecha de audiencia para plantearle las muchas necesidades que enfrentan las escuelas y que, desde que ella es la alcaldesa, no han sido atendidas.
Justo cuando concluye el evento, los maestros le solicitaron a la edil que los recibiera, mostrándole los oficios que ellos habían ingresado y de los que no habían recibido respuesta.
Chimalhuacán es de los municipios con los mayores índices de pobreza en el Estado de México; ocupa el cuarto lugar, con 493 mil habitantes que viven en medio de carencias.
Como era natural que sucediera, la presidenta dijo que su gobierno era un gobierno incluyente y que atendería a todos. Acto seguido, ofreció revisar su agenda para comunicarse con los directores y maestros después del 15 de febrero.
Los maestros antorchistas que, además de ser distinguidos educadores, son buenos políticos, esperaron pacientemente a ser recibidos por la presidenta municipal. Pasó el 15 y… nada.
Así las cosas, decidimos asistir al ayuntamiento y, como era de esperarse, salieron los funcionarios de siempre a preguntarnos con quién queríamos hablar, si teníamos cita, que qué peticiones teníamos.

Con la educación y cortesía que caracteriza a los maestros antorchistas, respondimos amable, pacientemente, y como suele suceder, los funcionarios tomaron nota. Pareció que mostraban interés y presurosos entraron al palacio municipal que la Policía ya había cerrado al notar nuestra presencia. ¿Acaso pensaron que éramos ladrones o provocadores de disturbios?
En fin. Pasados unos minutos, salió a hacernos las mismas preguntas el director de gobierno y, después de escuchar nuestras respuestas y razones, el funcionario dijo: “Permítanos un momento” y, con gesto de preocupación, se puso a hablar por teléfono para luego regresar a decirnos: Están revisando la agenda para ver qué día los recibirá la presidenta. Nos pidió esperar y volvimos a esperar y, pasó lo que sabíamos iba a pasar; o sea, nada. Esta es la “crónica de una desatención anunciada”.
¿Qué es lo que los maestros demandan? ¿Cuáles son sus peticiones más sentidas? Por cuestión de espacio, sería muy difícil señalar aquí todas las necesidades pero, para efectos de ilustrar lo urgente que resulta que se atienda a los maestros, daremos dos ejemplos.

Primero: El preescolar Jaime Torres Bodet, institución que funciona en doble turno y que atiende a 250 niños, no cuenta con una cisterna para almacenar el vital líquido para los niños y personal de la institución.
Segundo: La primaria Ignacio Zaragoza lleva años solicitando que se rehabilite el módulo sanitario, pues la salud de los 300 niños de la institución está en riesgo de mantenerse por más tiempo en condiciones no muy adecuadas los baños de la escuela.
¿Es urgente que se atienda a los maestros? Cualquier ciudadano que nos haga el favor de leer estas líneas dirá que sí. Aunque los gobiernos federal y local insistan en que en Chimalhuacán la gente vive bien, la realidad es otra.
Chimalhuacán es de los municipios con los mayores índices de pobreza en el Estado de México; ocupa el cuarto lugar, con 493 mil habitantes que viven en medio de carencias.

Una de las maneras de combatir esta situación es justo invirtiendo en educación; sin embargo, parece que la morenista Xóchitl Flores no lo comprende, salvo que ella crea (y es altamente posible que lo piense) que con los 500 pesos que entregó a los estudiantes de nivel básico ha combatido las carencias en materia educativa.
Los maestros, como siempre, no piden lujos ni nada que se asemeje; sólo quieren que las escuelas cuenten con lo necesario para la enorme responsabilidad que tienen en sus manos: La educación de la niñez.
El deber de este gobierno o cualquier otro es cumplir con el dictado de la Carta Magna, es decir, garantizar educación de calidad para todos los niños; por tanto, los maestros seguiremos insistiendo hasta lograr que se atiendan las demandas. Vale.
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