José Brayan Medina Sánchez relata su experiencia como alumno indígena en la Casa del Estudiante “Espartaco” de Uruapan y su preparación para representar a Michoacán en la Espartaqueada Cultural 2025
La localidad de Turícuaro pertenece al municipio de Nahuatzen, Michoacán, ubicado en la Meseta Purépecha. Se encuentra a 9.5 km al norte de la cabecera municipal; tiene 4 mil 94 habitantes, de los cuales el 100 % es considerado población indígena. Su índice de pobreza está entre el 80 % y el 100 %, según datos del Gobierno del Estado para 2024.
En cuanto a la educación, cuentan con kínder, primaria y secundaria; para estudiar la preparatoria, los jóvenes deben trasladarse a Nahuatzen, donde se ubican el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTA) y el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Michoacán (CECyTEM). Sin embargo, algunos deciden ir más lejos, por ejemplo, a Uruapan, que se encuentra a una hora de distancia en transporte público.
Lo que orilla a las familias a enviar a sus hijos hasta Uruapan es que en esa ciudad existen Casas del Estudiante que brindan las condiciones necesarias para cursar sus estudios: alimentación y hospedaje gratuitos, además de formación en cultura y deporte.
Tal es el caso del joven José Brayan Medina Sánchez, morador actualmente de la Casa del Estudiante “Espartaco” de Uruapan, quien cuenta que llegó al albergue estudiantil porque su papá también fue morador de esta casa mientras cursaba la preparatoria:
“Mi papá me dijo que me vendría a Uruapan a estudiar la preparatoria, y me iba a quedar a vivir en esta casa del estudiante, porque para él tiene muchas reglas que me van a ayudar a crecer y también, como la preparatoria está aquí a un ladito, no iba a gastar ni en transporte. Tampoco gasto en comida, porque aquí también nos dan de comer”.
Brayan Medina estudia en la Preparatoria “Lázaro Cárdenas”, que está justo al lado del albergue estudiantil, por lo que no necesita transporte público. En esa misma calle, la avenida Lázaro Cárdenas, también se ubica la Preparatoria “Lic. Eduardo Ruiz”, con la misma ventaja.
Ambas preparatorias pertenecen a la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Cabe señalar que, hace tres años, junto a estos dos planteles se inauguró un campus de la misma universidad que ofrece cinco carreras, entre ellas contabilidad, administración y arquitectura.
La cercanía de la Casa del Estudiante con las instalaciones educativas hace que muchos jóvenes la vean como una opción para continuar sus estudios.
Además, el responsable del albergue, Giovanni García, menciona que es común que los exmoradores, con o sin profesión, lleven a sus hijos a formar parte de ese colectivo: “Muchos papás vienen a traernos a sus hijos, porque dicen que a ellos les sirvió de mucho estar aquí, así como el papá de Brayan”.
Brayan nos cuenta que al llegar a la casa sentía mucho miedo por el cambio, porque la ciudad no se parece en nada a su pueblo y porque no habla bien el español, sólo el dialecto purépecha:
“Me sentí con miedo, pero también emocionado porque iba a conocer a muchas personas. Mi pueblo es chiquito, no como aquí; allá mucha gente se dedica a sembrar y a cosechar duraznos y peras porque hace mucho frío. Ya cuando llegué aquí me fui acostumbrando. Ya casi tengo un año aquí.
Al llegar me tocó entrar a un taller de danza que se ensayaba en las noches. Al principio no me gustaba, aunque no era la primera vez que bailaba, porque ya había bailado en mi pueblo en la primaria, pero nunca salía a concursar a ningún lado.
Hace meses nos dijeron que íbamos a ir a Puebla a concursar. Al principio no me la creía y me costaba trabajo, pero ahorita ya me gusta mucho y estoy muy emocionado, aunque también estoy nervioso porque dicen que habrá mucha gente. Además, nunca he viajado tantas horas, y dicen que son más de diez horas de camino, y yo sólo he viajado más lejos cuatro horas.
Me siento muy emocionado de tener la oportunidad de ir a conocer otro lugar y tan lejos; yo me imagino que voy a conocer muchas personas y porque voy a representar a Michoacán y me da orgullo”.
Dice estar muy contento porque le han dedicado mucho tiempo para prepararse y para reunir el recurso económico suficiente para los vestuarios y el apoyo para el transporte que los lleve a la Espartaqueada Cultural 2025, a celebrarse en Tecomatlán, Puebla, del 5 al 13 de abril.
“Nos toca ir de colecta a los cruceros cada semana porque los vestuarios son caros. Le decimos a la gente que nos apoye porque no completamos y sí nos dan.
Valió mucho la pena haber entrado a esta casa. Es mi primer viaje tan largo y tan lleno de emociones”.
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