MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

El medio ambiente, víctima del rapaz capitalismo

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La contaminación del aire con gases tóxicos en las grandes urbes como la Ciudad de México con su zona conurbada, Guadalajara, Monterrey, Puebla y Tijuana, sólo por mencionar algunas, está llegando a niveles críticos y dañinos para la salud.

Basta con ver las inmensas nubes de humo y smog, resultado de la circulación desenfrenada de todo tipo de automóviles, emisiones de las grandes fábricas ubicadas en los parques industriales, creando un ambiente gris, por el bióxido de carbono y otros contaminantes que se lanzan al ambiente, poniendo en riesgo nuestras vidas todos los días.

Las emisiones del transporte en todas sus modalidades aportan la quinta parte de toda la contaminación atmosférica. Hay más de 7 millones de muertes precoces debido a la contaminación del aire.

Urge la construcción de plantas residuales que permitan reutilizar las aguas; hasta ahora más del 56 % de las mismas no son tratadas.

Un estudio de la OMS afirma que 150 países están por debajo de lo recomendado en la calidad del aire, donde las poblaciones padecen afectaciones respiratorias. 

Urgen medidas precisas y drásticas que se sobrepongan a los intereses económicos de unos cuantos, para frenar una catástrofe ambiental.

La contaminación de la poca agua dulce de la que disponemos los mexicanos es una realidad. La mayoría de los arroyos, ríos, lagos y lagunas, así como mares y océanos, tienen sustancias tóxicas.

Basta con ver las descargas de aguas negras que fluyen de forma permanente, sumándole la sequía aguda que estamos padeciendo: la sobreexplotación de los ríos, lagos y lagunas superficiales y los mantos acuíferos subterráneos.

Urge la construcción de plantas residuales que permitan reutilizar las aguas; hasta ahora más del 56 % de las aguas no son tratadas.

Por otra parte, la gran industria de bebidas consume al año millones de metros cúbicos del vital líquido, sin que se les obligue por ley a emprender acciones que contribuyan al medio ambiente, por ejemplo: reforestación, construcción de infraestructura de almacenamiento, pago de impuestos que se conviertan en acciones para el cuidado de la naturaleza y emprendimiento de programas del cuidado y uso del agua. 

Creo que estamos a tiempo de sembrar conciencia sobre la cultura del cuidado del agua. Hablamos de la contaminación de los suelos por basura, pesticidas, herbicidas, fertilizantes y otras químicos; la sobreexplotación de las tierras por la agricultura extensiva, hasta el punto de convertir los suelos en infértiles, donde se produce dos o tres veces al año, sumado a la erosión debida a la deforestación por talas inmoderadas.

Por actividades de minería se está contaminando constantemente el suelo y los mantos acuíferos; el río Sonora es un ejemplo vivo de ello. En todo el territorio nacional cientos de empresas mineras provocan daños ambientales sin que nadie diga nada.

Los residuos tóxicos de toda la industria química, industria petrolera, agrícola, minera, etc., provocan más del 80 % de la contaminación ambiental afectando directamente el agua y al suelo. La contaminación por ruido es otro problema que afecta a millones de personas todos los días, provocando múltiples alteraciones al organismo, aumentando los niveles de ansiedad y estrés, entre otras afectaciones serias de salud humana y animal.

Los problemas ambientales son el origen de muchos problemas de salud pública. Mientras la producción desenfrenada de mercancías siga dominada por la propiedad privada de los medios de producción y unos cuantos sean los dueños, con el propósito de la ganancia para incrementar la concentración de su capital al precio que sea, estamos condenados a una catástrofe ambiental más temprano que tarde.

La humanidad debe reaccionar, comprender y actuar en consecuencia, para frenar este saqueo, deterioro y destrucción de nuestra gran casa llamada tierra; creo que con todas las manifestaciones como resultado de los graves problemas ambientales, deben ser suficientes para cambiar el modelo social capitalista que tanto pregona y defiende el occidente, sólo en beneficio de ellos.

A la par, urge construir un modelo social que planifique la producción y distribuya equitativamente los bienes materiales, cuidando el medio ambiente, no solo es necesario sino perfectamente posible. Un modelo social donde le vaya bien a las mayorías, debe ser tarea de estas mismas y debemos empezar a trabajar ahora, porque puede ser que mañana sea demasiado tarde.

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