MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

El pueblo es quien sufre

image

• Canasta básica cuesta ya más de 2 mil pesos y el alza golpea a millones de trabajadores

Aunque no todos lo sepamos, hubo una época de la humanidad en la que todos los integrantes de las tribus o clanes producían para todos; buscaban satisfacer sus necesidades como grupos organizados colectivamente, y no de forma individual, como hoy lo hacemos, dadas las relaciones sociales basadas en la propiedad privada.

A partir de que la humanidad encontró la forma de producir más de lo que necesitaba para vivir, surgió la propiedad privada y la sociedad se dividió en clases sociales. Surgió una clase que se ve forzada a producir la riqueza y, a la par, surgió otra clase que se apropia de la riqueza sin trabajar; es decir, surgió una clase parásita que vive del trabajo de la mayoría de la población.

Las cosas han cambiado a través de los siglos, de tal manera que los satisfactores del hombre se han convertido en mercancías mediante las que los dueños de los medios de producción (fábricas, máquinas, herramientas, tierras, medios de transporte, etcétera) obtienen enormes ganancias.

Así, aquellos llenan sus arcas y viven en la abundancia, el lujo y el derroche, mientras, por otro lado, cada día que pasa para millones de trabajadores carentes de medios de producción y que sólo pueden vender su fuerza de trabajo, les es más difícil la vida, dados sus bajos salarios y sus precarias condiciones de vida: falta de buena alimentación, de vivienda decorosa, de servicios y educación de calidad para sus hijos, etcétera.

Esa acumulación gigantesca de la riqueza social en un polo de la sociedad y el crecimiento de la pobreza y miseria en el otro polo, que representa a la mayoría de la sociedad, es prueba de que la fiebre incontrolable de ganancias en los dueños de los medios de producción capitalistas provoca el exorbitante alza a los precios. 

La mayoría de los productos, tanto alimenticios como satisfactores (ropa, calzado, gas, electricidad, vivienda) cuesta más, lo que seguramente palpan a diario todas las amas de casa, a quienes cada día les alcanza menos el dinero que obtienen con su trabajo los miembros de la familia que aportan al gasto familiar. 

Esas amas de casa, los mismos obreros, empleados y campesinos, se dan cuenta de que comprar los artículos de consumo normal cada vez resulta más caro, por lo que se tienen “que apretar el cinturón” o “quedarse con las ganas”, dado que el dinero ya no alcanza.

Pero, por si no fuera suficiente la experiencia cotidiana de las amas de casa y los trabajadores, comparto con ustedes datos oficiales que registran que el costo de la canasta básica ya supera los 2 mil pesos, de acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), la cual señala que uno de los productos que sufrió mayor incremento es el jitomate, que ha llegado a costar hasta 98 pesos el kilo, según la edición del 16 de abril del periódico El Universal; siendo el jitomate un producto indispensable en la dieta de los mexicanos, y no es el único producto que se ha encarecido drásticamente.

Aunado a esto, en los primeros días de abril nos encontramos con la noticia del aumento hasta de cuatro pesos en el kilo de la tortilla.

¿A quién afecta de manera contundente esta alza de precios? Indudablemente a la clase trabajadora, en la cual ahora ya se sabe que ocho de cada diez mexicanos ya no logran que les alcancen sus ingresos para llegar a fin de mes, según la encuesta nacional realizada por la consultora Cripeso.

En Michoacán, para abril de 2026 el costo de la canasta básica está ya en mil 400 pesos. Esta canasta contiene entre 23 y 25 productos y, a pesar de ser Michoacán un estado con grandes riquezas naturales y que además recibe una aceptable cantidad de remesas, pues casi la mitad de la población trabaja en Estados Unidos, se ha sentido fuertemente este incremento en las casas de las familias de los trabajadores michoacanos, por lo que nadie puede ya negar el encarecimiento de la vida.

Ha sido también muy publicitada la intervención del gobierno federal, en el sentido de hacer llamados a los comercializadores y tortilleros, dizque para no incrementar los precios, tanto de la canasta básica como de la tortilla, pero la realidad indica que no ha tenido éxito la medida, dado que, por ejemplo, los productores de tortilla argumentan que cada día les cuesta más la gasolina, la electricidad, etcétera; es decir, la vida se encarece más cada día y a todos afecta, pero los más perjudicados son los trabajadores y sus familias.

Lo que nos debe demostrar a la inmensa mayoría de la población es que no es la salida esperar a que un gobierno que sirve a la clase poderosa, económicamente hablando, aplique medidas para contener la inflación y les corte las garras a los grandes comerciantes y grandes industriales, verdaderos ganones de la inflación y las políticas económicas del gobierno.

Por muy buenas intenciones que tenga el gobierno, éste no lo va a solucionar, dado que no representa genuinamente los intereses de la clase trabajadora, pues no depende de la buena voluntad de unos cuantos “ilustrados”. 

El problema se debe solucionar de raíz, cambiando el injusto modelo económico, en el que por el afán de ganancia de unos cuantos hay millones que se quedan con hambre, y entre ellos millones de niños que ahora que en estos días celebran, dice la propaganda burguesa, su día, quisieran más que un juguete, comida para satisfacer su necesidad vital.

Si el pueblo trabajador, que somos la inmensa mayoría, nos organizamos y concientizamos para lograr una mejor repartición de la riqueza, lograremos una mejor vida.

No se trata de quitarles a los ricos sus fábricas y empresas; únicamente se trata de que toda la población disfrute también de la riqueza producida por sus manos, que tenga una vida digna, donde tenga salud, vivienda, educación, empleo bien remunerado y una alimentación suficiente que le permita desarrollarse en todas sus capacidades físicas e intelectuales. 

Que ningún mexicano se quede conforme con medio comer unos días y, al final, de todas maneras no pueda satisfacer las necesidades de él y su familia. Un gobierno que aplique medidas económicas acertadas debe saber aplicar políticas que permitan regular de manera efectiva los precios; y debe poner freno a la especulación de precios, que provocan hambre de ganancia para los poderosos, y hambre de alimentos y satisfacción de las necesidades elementales en los pobres.

Esto es para lo que luchamos en el Movimiento Antorchista desde hace 52 años y necesitamos de tu trabajo, de tu esfuerzo, de tu bravura y de tu voluntad… como escribió un gran revolucionario: ¡te estamos esperando!

0 Comentarios:

Dejar un Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *

TRABAJOS ESPECIALES

Ver más