• Tras ocho años del ascenso morenista persisten crisis de agua, corrupción e inseguridad
El fenómeno Morena es la concreción práctica de la vieja fábula de Esopo “El parto de los montes”, la cual textualmente dice: “Con varios ademanes horrorosos, los montes de parir dieron señales; consintieron los hombres temerosos ver nacer los abortos más fatales. Después que con bramidos espantosos infundieron pavor a los mortales, estos montes, que al mundo estremecieron, un ratoncillo fue lo que parieron”.
La mayoría de los morenistas no han resultado igual que los demás partidos; no, no han sido iguales: son peores; corruptos, arribistas, mentirosos, intransigentes, discriminatorios y hasta represivos.
Ciertamente, que los morenistas fanáticos y convenencieros difieran totalmente de esta visión, pero cualquiera con menos prejuicios e intereses, que realice el análisis más somero o pueda efectuar un razonamiento frío y objetivo sobre lo que ha ocurrido en México a partir de 2018, año desde el cual gobierna Morena, sabrá que coincide con la fábula mencionada.
Los antorchistas advertimos, con mucha anticipación, antes de 2018, que las promesas que hacía el licenciado Andrés Manuel López Obrador al pueblo de México eran inviables, que tales promesas y la campaña orquestada en torno a ellas eran falaces, “ademanes horrorosos” y que, si creíamos y caíamos en esa trampa, nos llevarían a votar por un proyecto que claramente mentía.

La inmensa mayoría de los votantes no creyó en nuestras palabras, se dejó engañar y Morena ganó la Presidencia de la república; después se ha apoderado de 23 gubernaturas y mil 20 municipios.
Después de ocho años de gobierno federal, en gubernaturas y municipios, las promesas de campaña evidentemente no se han cumplido y de los “ademanes horrorosos” no ha parido “un ratoncillo”, sino, más bien, un aborto fatal. ¿Qué ha salido del paraíso prometido?
La gasolina no bajó a diez pesos, sino que anda en los 27 y 28 pesos, es decir, diez pesos más de lo que costaba en 2018; el Ejército no regresó a los cuarteles, sino que sigue en las calles y, al contrario, su presencia ha aumentado, pues ahora existe la Guardia Nacional que también depende del Ejército; sigue habiendo masacres, tanto de la delincuencia organizada como de los cuerpos del orden; no hay dinero para los servicios públicos, pues este se empleó para el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el AIFA; se sigue comprando el voto con despensas y ahora estamos peor, pues se hace ganar a los candidatos de Morena a través del miedo y amenazas de los grupos delincuenciales.

A nivel federal, los morenistas que presumían de incorruptos se han visto involucrados en actos de corrupción como nunca se habían visto; el caso de Segalmex, cuyo desvío de recursos se calcula en 9 mil 500 o hasta 15 mil millones de pesos, o el del huachicol fiscal, que supera enormemente la cifra anterior, pues se ha estimado que este fraude puede llegar a ser hasta de 600 mil millones de pesos. Además de lo anterior, en los días que corren, se cierne sobre varios morenistas la acusación de estar coludidos con el crimen organizado, como es el caso de Rubén Rocha Moya, exgobernador de Sinaloa, y otros diez personajes de ese estado. Y, para qué seguir con todo un sinfín de problemas que nos indican que los montes morenistas han devenido, como ya dijimos, en un aborto fatal.
La mayoría de los morenistas no han resultado igual que los demás partidos; no, no han sido iguales: son peores; convenencieros, corruptos, arribistas, mentirosos, intransigentes, discriminatorios y hasta represivos de sus adversarios políticos, cuando estos se atreven a alzar la voz o solicitarles que cumplan su papel de autoridad resolviendo problemas que claramente están obligados a atender.

Por ejemplo, está el caso de Xóchitl Flores Jiménez, presidenta municipal de Chimalhuacán, la cual no ha tomado las medidas suficientes en su administración para dotar de agua suficiente a una parte de la población de este municipio y, ante los reclamos por la falta de este servicio, mantiene oídos sordos al clamor de la población.
Aún más; este 15 de mayo, ante la protesta de los antorchistas de este municipio y de muchos de los afectados por la falta de agua, cuando estos, con mantas en los puentes y cartulinas en las aceras, protestaban por la falta de este servicio y de seguridad pública, la respuesta de la presidenta municipal morenista fue mandar detener al dirigente antorchista de ese municipio, el profesor Antonio Zacarías Mendoza, el cual, ante la presión de los antorchistas, tuvo que ser liberado. Así entienden servir al pueblo los morenistas.
Con todo lo expuesto y todo lo que viene, no queda más que una conclusión: Morena es sólo un “fatal aborto” de partido y de proyecto de nación.
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