“La pobreza no es destino; es consecuencia de un sistema injusto”
Aquiles Córdova Morán
Hay experiencias que transforman la manera de ver el arte y también la manera de ver al pueblo. He podido apreciar y comprender que el arte abraza, anima y lucha contra la injusticia.
Llegar a las colonias y encontrarnos con familias enteras esperando una función, una canción o un baile, ha sido algo profundamente conmovedor.
El arte, cuando nace del pueblo y se entrega al pueblo, también denuncia, señala y exige justicia.
Por unos minutos, las preocupaciones, el cansancio y los problemas cotidianos desaparecen. Las sonrisas de los niños, los aplausos de la gente y la emoción con la que vivimos cada presentación han sido una muestra de que la cultura puede convertirse en una voz para quienes muchas veces no son escuchados.
En el marco del Día de las Madres, nuestras presentaciones estuvieron llenas de emoción y cariño para todas aquellas mujeres trabajadoras que día con día sostienen a sus familias con esfuerzo y sacrificio.

Pero esta gira también estuvo marcada por la indignación y la exigencia de justicia por nuestro compañero Raúl Orión Jiménez García. A través de cada número artístico llevamos no sólo alegría, sino también un mensaje político y social: no podemos permanecer indiferentes ante las injusticias que viven quienes luchan y trabajan por un mejor futuro para el pueblo.
El arte, cuando nace del pueblo y se entrega al pueblo, también denuncia, señala y exige justicia.
Eso me hace comprender la gran responsabilidad que tenemos como artistas: llevar cultura, pero también conciencia, organización y sensibilidad social.
Esta experiencia me ha enseñado que el verdadero arte no debe quedarse encerrado en grandes teatros, sólo para unos cuantos; debe llegar a las calles, a las colonias y a las manos del pueblo trabajador, porque ahí es donde más se necesita.

Me voy muy agradecida con los compañeros que hicieron todo lo posible por traernos hasta Chiapas y por brindarnos siempre las mejores atenciones durante nuestra estancia aquí. Detrás de cada presentación hay un gran trabajo de organización, esfuerzo y compromiso que muchas veces la gente no alcanza a ver, pero que hace posible que el arte llegue hasta las colonias y al pueblo trabajador.
También me llevo un gran aprendizaje de cada uno de los compañeros organizadores, porque convivir con ellos no sólo fortalece el compañerismo, sino que también abre más el panorama político y social sobre la realidad que vive nuestro país.
Escuchar sus experiencias, su manera de trabajar con la gente y su compromiso con Antorcha nos hace comprender que el arte tiene un papel mucho más importante de lo que a veces pensamos.

En esta gira entendí que el arte también es una forma de lucha y de conciencia. Cada baile, canción y obra de teatro se convierte en un golpe para aquellos políticos que no conocen verdaderamente a Antorcha o que intentan minimizar el trabajo cultural que realiza con el pueblo, porque mientras muchos abandonan las colonias y olvidan a la gente humilde, nosotros llevamos cultura, organización y un mensaje de unidad y transformación social.
Sin duda, esta experiencia me deja aprendizajes, emociones y un compromiso aún más grande con el arte y con el pueblo.
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