MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Los libros, herramienta de transformación del hombre

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• Más de 240 reels por hora compiten hoy con la lectura profunda y la reflexión

La última vez que me preguntaron quién es mi mejor amigo o amiga, sin dudarlo respondí: los libros. 

En este mundo, donde el capitalismo está en su máxima expresión, donde los horrores de las guerras de invasión norteamericana a otros países son el pan nuestro de cada día, donde los políticos con piel de lobo se disfrazan de ovejas para mantener el control sobre el grueso de la población, donde los derechos humanos se pasan por el arco del triunfo; definitivamente sí, en lo personal, puedo contestar que son los libros los que me han salvado en múltiples y variadas formas.

Este sistema educativo está hecho para generar fuerza de trabajo, pero no para pensar, y las redes sociales no permiten que esta sociedad genere seres pensantes, que razonen y entiendan los problemas sociales y económicos que día tras día nos agobian.

Por lo anterior, quiero en esta ocasión comentar la importancia de los libros. Remontémonos, pues, a su origen. 

Primero, debemos tomar en cuenta que la escritura se originó como una forma de registro en Sumeria durante el cuarto milenio a. n. e., con la invención de la escritura cuneiforme. Se han descubierto muchas tablillas de arcilla que muestran que este tipo de escritura era utilizada para registrar contratos legales, crear listas de bienes y, finalmente, documentar la literatura y los mitos sumerios.

Desarrollada en lo que hoy es Irak, la escritura cuneiforme recibió más tarde el nombre de la palabra latina cuneus, que significa “en forma de cuña”. 

Los arqueólogos han identificado escuelas de escribas desde el segundo milenio a. n. e., donde se enseñaba a los estudiantes el arte de escribir. Los escribas a menudo escribían sobre tablillas de arcilla, aunque ocasionalmente usaban materiales preciosos como el oro.

La escritura cuneiforme se escribió en varios idiomas diferentes, como el sumerio, el acadio y el griego, durante más de 3 mil años, y sólo terminó cuando el Imperio sasánida conquistó Babilonia y obligó a los escribas a dejar de escribir. 

Algunas de las tablillas cuneiformes que se conservan fueron escritas por escribas estudiantes. Aquí, en Mesopotamia, se escribió la Epopeya de Gilgamesh, considerada la obra literaria más antigua de la humanidad.

Una vez que identificamos el origen de la escritura, justo es que definamos entonces qué son los libros. Por ahí encontré que la comunidad Baratz lo define como la expresión del pensamiento humano transmitido a través de un sistema de escritura realizada sobre una materia duradera y transportable. 

El libro tiene sus antecedentes en lo que llamamos el libro oral o prehistórico, que consistió en la transmisión de cosmogonías, normas religiosas, códigos legales y poesía.

El primer pueblo que utilizó el libro como medio de divulgación fue el sumerio y lo hizo con tablillas, como ya vimos. Egipto, por su parte, fue la primera civilización que empleó la tinta y el papiro, que fue el soporte más usado en los manuscritos. 

El papiro era un material muy caro y por ello se reutilizaba, pasando a llamarse palimpsesto. Los escribas utilizaban tintas vegetales negra y roja, y esto posibilitó que los egipcios ilustraran los libros. El libro egipcio fue el primer libro ilustrado de nuestra historia.

Creo que también es necesario mencionar la gran aportación que hicieron los chinos: la invención del papel en el año 105 d. n. e., ocasionando con ello una gran revolución en el desarrollo de los libros. 

Sin embargo, es en Grecia donde el libro adquirió su verdadera dimensión, debido al uso de la escritura alfabética, a la instauración de la democracia y a la extensión de la enseñanza.

Por su parte, el libro en Roma fue una prolongación del griego, pero Roma aportó grandes novedades: su propia lengua, el latín; un alfabeto propio; la letra evolucionó desde la mayúscula hasta la minúscula cursiva; y aparecieron posteriormente la letra uncial y la escritura taquigráfica. 

Las materias escriptorias eran las mismas que en Grecia, pero el rollo quedó desplazado para dar paso al libro moderno o códice. En esta época hubo nuevos contenidos como la sátira, el derecho, la oratoria, el ensayo y la didáctica.

Después de esta cápsula informativa histórica sobre la escritura y los libros, trataré de explicar también brevemente por qué considero extremadamente importante que nos relacionemos con los libros.

Hoy vivimos prácticamente una cuarta revolución industrial, donde los libros se presentan en su versión digital o virtual y nos hemos olvidado de los libros impresos; la inteligencia artificial está haciendo lo inimaginable en esta generación; existe una evolución intensa de los medios informativos; mucha gente hace del internet, Facebook, TikTok o Instagram su única y leal fuente de información y de conocimiento. Existen los famosos reels, videos que en menos de 20 segundos te sugieren o te imponen ideas que están lejos de la realidad.

En esta nueva etapa de la vida, al individuo le entregan cápsulas informativas tan rápidas, una tras otra. Infobae.com calcula que la duración típica de entre 15 y 30 segundos de cada reel nos daría un promedio de entre dos y cuatro reels por minuto. 

Ahora, imagínese, amable lector, ¿cuántos reels serían por hora? Prácticamente estamos hablando de aproximadamente 240, inundando la mente de incluso niños menores de cinco años hasta personas de la tercera edad. Este panorama no permite que el individuo retenga la información, no le permite pensar, no le permite concentrarse; aumenta la ansiedad y la depresión.

Pasar horas enfocando a corta distancia genera fatiga de los músculos oculares y acelera el desarrollo de miopía, trastornos del sueño y alteraciones del sistema nervioso; todo esto, sólo por citar algunos problemas graves que en este mundo moderno sufre la humanidad.

Debido a lo anterior, me he animado a escribir este artículo, pensando no sólo en mis lectores, sino en mí misma y el entorno que me rodea.

Es hora de regresar a los libros. Leer regularmente un libro es un hábito transformador que mejora la salud y la mente; reduce el estrés, ejercita el cerebro, mejora la comunicación, fomenta la concentración, aumenta la empatía y estimula la creatividad, entre muchos otros beneficios. Hasta aquí, creo que vamos logrando que quede claro por qué la importancia de los libros.

Por todo lo anterior, me resulta francamente indignante que seudopolíticos, que nunca se han preocupado por culturizarse, vayan por la vida ofreciendo consejos, retorciendo la historia de México e incluso destruyendo el país con políticas públicas equivocadas. Muchos de ellos ostentando títulos de “Doctor Honoris Causa” que sólo han servido para justificar su paso por la política. 

No, señores, así no se puede elevar culturalmente a un país y menos resolver sus problemas cotidianos. México necesita verdaderos científicos que estudien la realidad del país a la luz del materialismo dialéctico, políticos que sean marxistas, que tengan claro que la historia universal es la historia de la lucha de clases. 

Necesitamos una nueva camada de políticos que hagan que a México se le respete en todos los foros internacionales, demostrando que saben cómo resolver los problemas domésticos como los altísimos niveles de violencia, el desempleo, la falta de un proyecto serio para resolver los problemas de servicios básicos tales como agua potable, drenaje y luz eléctrica; pero principalmente los bajísimos niveles académicos y de aprendizaje escolar. Todo ello requiere de verdaderos estrategas, intelectualmente preparados y no de gente improvisada.

Por otra parte, y a donde finalmente quiero llegar, es al problema de la apatía con que los mexicanos contemplan los problemas sociales, el cual viene desde cómo se tiene diseñada la educación en este sistema capitalista, donde lo que importa es la tecnificación de la mano de obra barata y poco o casi nada el cultivo de la mente. Este sistema educativo está hecho para generar fuerza de trabajo, pero no para pensar. 

Así las cosas, más lo que anteriormente he descrito de las famosas redes sociales, no permiten que esta sociedad genere seres pensantes, que razonen y entiendan los problemas sociales y económicos que día tras día nos agobian. Caso contrario, ya se hubieran rebelado contra este sistema opresor.

Por todo esto, es de especial interés que la gente que lea este artículo se anime a leer un libro, para abrevar en los conocimientos, porque como decía el gran José Martí: “Ser cultos para ser libres”. Por ahí debemos empezar. 

Debemos liberar a nuestra patria de los antivalores del sistema de la gran burguesía requiere de hombres sabios, valientes, verdaderos héroes. 

Recordemos que la conciencia es fruto de un cerebro altamente desarrollado; la patria nos necesita, preparémonos para esta gran tarea: transformar verdaderamente a nuestro país.

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