MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Tejolote, la chispa que encendió la llama

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• A 40 años, el Tejolote pasó de marginación a polo educativo y cultural en Ixtapaluca

En breve estaremos conmemorando 40 años del inicio del trabajo popular en la emblemática colonia Cerro del Tejolote, un evento que nos llena de alegría y de gratitud por los esfuerzos hechos, de tal manera que hoy representa una de las localidades con mayor progreso en el municipio de Ixtapaluca.

Invitamos a todos a festejar 40 años de lucha, 40 años de esfuerzo y trabajo: del 23 al 27 de marzo los esperamos para disfrutar juntos de arte, cultura y deporte.

Hace ya 40 años, un grupo de estudiantes, encabezados por la joven Maricela Serrano Hernández, llegaron a esta colonia invitados por nuestro querido compañero Nicolás Valdez, que en aquel momento era obrero de la fábrica DELER S. A. 1212, y quien decidió llevar a un grupo de soñadores a mejorar las condiciones del lugar donde vivía. 

El objetivo era claro: organizar a los colonos para que, en la lucha, entendieran que la única forma de impulsar el desarrollo de su comunidad era educarse políticamente y luchar por un país mejor, iniciando aquí, en este rincón del municipio.

El Cerro del Tejolote se encontraba en un alto grado de marginación; se consideraba fuera del límite urbano. Los lotes que ya estaban habitados habían sido vendidos por ejidatarios que dejaron a la colonia sin las mínimas condiciones de legalidad y en la más grande precariedad. 

No había caminos por donde los carros pudieran entrar; por lo tanto, no había servicios. Sólo se dieron dos espacios que fueron proyectados para un kínder y una secundaria; es decir, sin posibilidades para que, a largo plazo, la comunidad contara con lugares de recreación para las familias.

Es así como inició la gestión para que las autoridades municipales reconocieran a la colonia dentro del límite urbano, el arreglo de los accesos para que el transporte público pudiera entrar, la gestión de pipas que llevaran a la población este vital líquido y, en el aspecto educativo, iniciar con la construcción de una primaria digna que hasta ese momento se encontraba en precarias condiciones, además de iniciar con el preescolar cuyo servicio no se tenía.

Se realizaron comisiones y gestiones con el Ejido y autoridades municipales que, hasta ese momento, ignoraban las demandas argumentando que la colonia no contaba con la habitabilidad necesaria.

Pero la lucha dio frutos y el 27 de marzo de 1986 se fundó el primer grupo antorchista con 40 compañeros ante el maestro Aquiles Córdova Morán, quien rindió protesta a los nuevos integrantes del movimiento.

Las escuelas comenzaron a funcionar en febrero del 87; cuando también se ganó la lechería y se logró arreglar el camino de acceso a la colonia. En salones de cartón inició la primera secundaria denominada “Francisco Villa”. 

La lucha por la electrificación y por el agua potable son demandas que se ganaron con la construcción de la plaza y la delegación del Tejolote. 

Comenzaron actividades como cursos de regularización, faenas y el inicio del primer grupo juvenil de danza que sería el faro de la cultura en el Tejolote y, por qué no decirlo, del municipio entero.

La visión de un mundo mejor llevó entonces a la construcción del primer auditorio, único en su tipo. De 1994 a 1999 se decidió construir este recinto con faenas de los miles de corazones antorchistas que se sumaron a realizarlas; un esfuerzo que se le debe reconocer a los pioneros del Tejolote.

La construcción y lucha por la preparatoria, la escuela de nivel superior de Bellas Artes, la casa de música, la guardería, la alberca semiolímpica, la casa del estudiante, la unidad deportiva, el impactante recinto conocido como “Ágora” son espacios que muchas generaciones han aprovechado y disfrutado; condiciones que dan a la comunidad entera la oportunidad que no se disfruta en ningún otro sitio y que sólo se pueden conseguir mediante la lucha tenaz y organizada.

Sin embargo, todas esas obras no son sólo lo que la historia y la lucha han dejado. 

Cada movilización, cada batalla histórica, cada gestión, cada esfuerzo no fue por un edificio o un parque o una calle con todos los servicios; es una lección social, es un grito de esperanza, una clara muestra de que vivir mejor es posible bajo ciertas condiciones fundamentales: organizarse junto a quienes padecen, luchar de forma constante bajo una dirección visionaria que mezcle la teoría y la práctica y, finalmente, creer, confiar en que un mundo mejor es posible.

Cada una de estas cosas es importante. Algunos pioneros nos han contado cómo la maestra Maricela, como la conocemos en la colonia, les decía: “Aquí va a ser el deportivo, más para allá un auditorio y más allá una escuela”, mientras señalaba a los montículos de tierra, hierbas y árboles.

Entonces nadie se imaginaba que fuera posible. Pero lucharon, se unieron y ahora el Tejolote es un símbolo que grita estentóreamente que ¡se puede!

Por eso festejamos que rendimos honor a los que soñaron con un mundo mejor. Tras 40 años, nosotros podemos decir que el Tejolote es el ejemplo de que, cuando el pueblo se dispone a educarse y luchar, todo es posible.

Es así como invitamos a todos a festejar 40 años de lucha, 40 años de esfuerzo y trabajo. Del 23 al 27 de marzo los esperamos para disfrutar juntos del arte, la cultura y el deporte que serán los que engalanen este festejo.

¡Tejolote, la chispa que encendió la llama!

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