• Expertos prevén pérdidas superiores a 600 millones de dólares por el avance de una plaga hacia 2050
Los campesinos de México siguen inmersos en la tragedia. Mientras el gobierno federal los ignora, hombres, mujeres, niños y ancianos de ese sector atraviesan circunstancias sumamente difíciles que los colocan en la miseria, esa que los lleva a probar alimento una vez al día y, en ocasiones, ni eso, sirviendo además de caldo de cultivo para las organizaciones criminales que, a cambio de algunos pesos, les arrebatan el alma.
En caso de que la sequía se pronuncie en las entidades del norte del país, también se comenzará a registrar un grave problema para los hatos ganaderos, la producción de nuez y uva, entre otros.
En el tiempo actual no tan sólo se deben enfrentar a las inclemencias del tiempo para sus siembras y cosechas o al valemadrismo gubernamental, ese que se jacta de la 4T, también se encuentran abandonados a su suerte frente a las bandas criminales que los azotan, que les cobran derecho de piso como si se tratase de familias con amplios recursos económicos; es decir, para los campesinos y productores del campo no hay un céntimo de piedad.
A todos ellos, cuando no les llueve les llovizna, en el sentido de que van de mal en peor, mientras la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, está más preocupada por lo que provenga de Estados Unidos; aquí, en México, a los campesinos se los está llevando la fregada.

Se habla de una firma de tratado comercial entre Estados Unidos, México y Canadá, pero no hay forma de competir o de cumplir mientras nuestros campesinos mexicanos sigan utilizando arados y azadones para cultivar la tierra y en aquellos lugares del extranjero se sigan usando maquinarias altamente sofisticadas.
Ahora, de acuerdo con el reportaje de Carolina Ruvalcaba, la plaga del maíz y el cambio climático ponen en riesgo al campo mexicano, de acuerdo con expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se advierten pérdidas económicas por más de 600 millones de dólares en años venideros.
"Pérdidas millonarias, afectaciones a productores y riesgos para la seguridad alimentaria son sólo algunas de las amenazas que enfrenta el campo mexicano por el aumento de temperaturas y alteraciones en los patrones climáticos que están favoreciendo la expansión de la chinche Blissus leucopterus.
Se trata de una plaga capaz de afectar la producción nacional de maíz y poner en riesgo la seguridad alimentaria del país”, advirtieron investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap).

En el estudio titulado “Una amenaza para la seguridad alimentaria en México: la expansión de una plaga devastadora del maíz impulsada por el cambio climático y su impacto económico”, los especialistas señalaron que la chinche tiene presencia potencial en alrededor del 12 % del territorio nacional, pero las condiciones climáticas futuras podrían favorecer la propagación de la plaga entre 15 % y 16 % hacia 2050 y 2070.
Asimismo, los investigadores identificaron que el insecto ha acelerado su reproducción y capacidad de adaptación, especialmente en estados como Oaxaca, Veracruz, Chiapas y Tabasco, donde puede completar ciclos de reproducción en apenas quince días, cuya rapidez dificulta el control mediante insecticidas y aumenta el riesgo de pérdidas en las cosechas.
Agregaron que la preocupación también alcanza a Sinaloa, uno de los principales productores de maíz del país, debido a que la expansión de la plaga podría impactar zonas agrícolas altamente tecnificadas que abastecen buena parte del consumo nacional.

No se puede pasar por alto que, en caso de que la sequía se pronuncie en las entidades del norte del país, también se comenzará a registrar un grave problema para los hatos ganaderos, la producción de nuez y uva, entre otros.
Otro de los riesgos identificados por los expertos es el aumento en el uso de pesticidas para combatir la plaga, lo que podría generar problemas de salud entre productores y consumidores por la exposición continua a agroquímicos.
Recientemente, una familia que adquirió uvas en el mercado sufrió males gastrointestinales al no lavar a conciencia el alimento; al atenderse de inmediato, salieron bien librados de su enfermedad, causada precisamente por los pesticidas antes mencionados.
“Ante este panorama, los especialistas recomendaron fortalecer los sistemas de monitoreo y alerta temprana, crear mapas de riesgo climático y mejorar las bases de datos sobre plagas agrícolas. También propusieron impulsar estrategias de control sostenibles, reducir la dependencia de agroquímicos y recuperar prácticas tradicionales desarrolladas por agricultores locales”.
Definitivamente se está hablando de una seria amenaza para la producción alimentaria mexicana, donde productores y campesinos ya no encuentran la salida, pues cuando no son víctimas de los “cobros de piso” por parte de bandas del crimen organizado, son las inclemencias del tiempo, las plagas, la falta de recursos para sus siembras, aunado a la falta de atención por parte del gobierno llamado 4T.
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