• Antorchistas solicitarán audiencia con Libia Denisse García para destrabar obras y servicios en Guanajuato
En los días que corren, desde las esferas oficiales nadie se atreve a rechazar públicamente la necesidad de contar con una sociedad civil activa y responsable; por el contrario, todo funcionario público, independientemente del nivel que tenga y al que pertenezca, la proclama y la defiende, sobre todo cuando están cerca o se transita por procesos electorales en los que se disputan el voto popular. Hay quienes incluso la convierten en su carta de presentación.
Los ciudadanos organizados que acuden a las oficinas gubernamentales animados por el discurso público o las promesas de campaña se encuentran con trabas e impedimentos que les hacen concluir que han sido víctimas de un engaño.
Sin embargo, la cosa cambia en privado; ya sin testigos y ante la vaga posibilidad de rendir cuentas, la conducta de muchos servidores públicos es totalmente contraria a la que manifiestan en público. Los ciudadanos organizados que acuden a las oficinas gubernamentales animados por el discurso público o las promesas de campaña, en demanda de solución a problemas que competen a la autoridad, se encuentran con una serie de trabas e impedimentos que rápidamente les hacen llegar a la conclusión, hasta al más ingenuo, de que han sido víctimas de un engaño.
Así, la iniciativa ciudadana, útil para detectar las inquietudes y necesidades que pueden servir para normar los actos de gobierno, se convierte en un tormento y en un riesgo para los ciudadanos, porque su insistencia se interpreta como un desafío a la autoridad establecida.
Desde hace muchos meses, los antorchistas guanajuatenses planteamos ante el gobierno del estado una serie de peticiones que contemplan las necesidades más urgentes y apremiantes que grupos de colonos, campesinos, estudiantes y amas de casa tienen en sus respectivas colonias, comunidades y escuelas.
No son demandas absurdas o desproporcionadas con relación a la situación económica del estado y del país. Nada de eso; se trata de lograr la instalación de servicios y mejoras básicas, elementales: terrenos comprados para vivienda, agua potable, drenajes, pavimentación de calles y caminos, construcción de aulas y mejoras en centros educativos, etcétera.
No debe pensarse que los antorchistas seguimos una actitud de todo o nada, pues colonias y comunidades con problemas apremiantes han aceptado esperar las soluciones en atención a otros con problemas más urgentes aún.

También queremos dejar claro que las autoridades han reconocido que las peticiones son absolutamente justificadas, pero, a pesar de ello, se retrasa su ejecución.
La atención de todos los asuntos ha recaído en la Secretaría de Gobierno, que coordina a las áreas correspondientes, pero, no obstante su reiterada manifestación de voluntad política para resolverlos, los problemas ciudadanos se encuentran empantanados.
Veamos algunos ejemplos: 200 familias pobres del municipio de Valle de Santiago, igual número de familias de Jaral del Progreso y otras tantas del municipio de Irapuato, que pagan rentas que les consumen buena parte de sus raquíticos ingresos o viven hacinadas con otras familias, tienen muchos meses organizadas para adquirir en conjunto un predio donde construir una humilde vivienda para su familia. No lo piden regalado, sólo que el gobierno del estado se los venda en facilidades.
En los municipios de Valle de Santiago, Guanajuato, San Miguel de Allende, Dolores Hidalgo e Irapuato, varias colonias y comunidades están requiriendo obras de drenaje, las cuales no se materializan, a pesar de los reiterados compromisos.
También en los municipios de Silao, Pénjamo, San Miguel de Allende, Dolores Hidalgo, León y Guanajuato capital, se ha insistido en la construcción de sistemas de agua potable, ampliaciones del sistema en otros y perforación de pozos para el mismo fin, y también se encuentran pendientes de ejecutar.

Así como también la pavimentación de calles y algunos caminos en diferentes colonias y comunidades de distintos municipios guanajuatenses; destaca en este rubro el camino de la zona minera del Cubo, en la capital del estado.
En el tema educativo están pendientes las claves de centro de trabajo de una escuela primaria y un jardín de niños en la colonia Manuel Serrano Vallejo, así como una clave en el nivel medio superior. También el remozamiento y construcción de aulas, cercos perimetrales en varias escuelas de diferentes niveles educativos, así como becas y apoyos didácticos y tecnológicos para alumnos de bajos recursos económicos.
Necesitados de soluciones a estos y otros problemas que por falta de espacio no consigno aquí, pero, sobre todo, convencidos de que un pueblo que se resigna a vivir disgregado, sin ocuparse de los asuntos públicos, que reduce al mínimo sus posibilidades organizativas, que se contenta con votar de tiempo en tiempo, sin agruparse para educarse políticamente y contribuir con su exigencia y vigilancia a los gobernantes para que se distribuya con más justicia social el ingreso nacional, en primera instancia, y ser participe directo una vez que llega a este punto, en última instancia, se condena a estar siempre padeciendo la desigualdad social como sucede en la actualidad.
Los antorchistas sabemos que quienes formulan una petición o protestan públicamente reciben sobre sí mismos una serie de molestias e incomodidades, porque para ejercer su derecho deben sacrificar labores cotidianas: faltar a sus trabajos, abandonar las tareas domésticas y hasta a los hijos pequeños o cargar con ellos, hacer gastos imprevistos, dejar de comer y exponerse a la intemperie y al cansancio.
A pesar de todo esto, acudiremos el próximo miércoles 20 del mes que corre, a las 10 de la mañana, en comisión representativa de 500 antorchistas a la sede del Poder Ejecutivo a solicitar una entrevista con la gobernadora Libia Denisse García Muñoz Ledo y apelar a su reconocida sensibilidad política y espíritu justiciero.
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