• Más de mil mezquitalenses acudieron al festejo desde comunidades alejadas de Durango
De los 39 municipios del estado de Durango, el de mayor rezago social es el municipio de Mezquital, ubicado al sur del estado en la Sierra Madre Occidental, con paisajes naturales hermosos. Es una reserva forestal importante, que con más frecuencia despierta la ambición por explotar sus recursos forestales, pero no para el beneficio de sus habitantes.
La tarea en el momento actual es reforzar todas nuestras energías en formar un partido político de nuevo tipo, integrado por mujeres y hombres honrados y preparados.
En el Mezquital hace falta todo: carreteras inconclusas, falta de mantenimiento, la gran mayoría de sus localidades sin servicios de agua potable, drenaje y electricidad; muchas escuelas se encuentran en el total abandono y los servicios de salud carecen de personal suficiente y presentan una completa falta de medicamentos e insumos.
La mayoría de sus habitantes son indígenas tepehuanos, huicholes y mexicaneros. La falta de trabajo y el casi inexistente apoyo al campo provoca que familias enteras se desplacen por temporadas a los campos agrícolas de estados vecinos. Ahí, son contratados sin ningún derecho laboral y, para regresar con algunos pesos en la bolsa a sus lugares de origen, resisten sin protestar largas y pesadas jornadas.

La extensión territorial del municipio supera a varios estados de la república; la dispersión poblacional, de 48 mil 583 habitantes, sirve de pretexto inmejorable a las autoridades locales y federales para no atender los graves problemas sociales, acentuando el abandono en las zonas indígenas.
Hace 20 años se formaron los primeros grupos antorchistas y con ello inició la gestoría en diversas instancias, desde la presidencia municipal hasta las oficinas estatales y federales.

Con la lucha organizada, los logros han sido muchos: mejoramiento de vivienda para miles de familias, proyectos productivos, ganado, maquinaria agrícola, fertilizante, implementos agrícolas, domos, canchas de basquetbol, bardas perimetrales, etcétera.
Compañeros aguerridos han llegado a encabezar el comisariado de bienes comunales de Santa María de Ocotán y Xoconostle, así como diversas autoridades locales, siempre con la finalidad de beneficiar a los más desprotegidos, defendiendo los recursos naturales y recuperando tierras que han sido exigidas durante décadas y que señala su carpeta básica.

Se ha luchado por encabezar la presidencia municipal y la diputación local, logrando una enorme participación antorchista y de grupos que simpatizan con nuestro movimiento.
Todos estos años de lucha organizada han logrado que en miles de mezquitalenses se enraícen las ideas y los planteamientos del Movimiento Antorchista, que, a pesar de los vaivenes de la política, ha formado un núcleo que ha resistido a “los cantos de sirenas”.

Eso se demostró el pasado 8 de mayo en el evento de celebración de los 20 años de Antorcha Campesina en el Mezquital, pues movilizar a más de mil personas de las más alejadas localidades a la cabecera municipal es una verdadera hazaña.
La distancia a recorrer es de horas por pésimos caminos y con apenas lo necesario para llegar; algunos grupos arribaron desde la tarde del día anterior al evento.

Hombres y mujeres, otros ya entrados en años y muchos jóvenes, se han sumado, lo que le da vitalidad y garantiza que Antorcha tenga muchos años por delante.
Pues, aunque hemos avanzado mucho, nos falta un largo tramo por recorrer. La tarea en el momento actual es reforzar todas nuestras energías en formar un partido político de nuevo tipo, integrado por mujeres y hombres honrados y preparados, que se dediquen en cuerpo y alma a formar el arma política de los pobres de México para conquistar el poder.
Esa arma de lucha es un partido político conformado por trabajadores conscientes, que construirán una patria más justa, más igualitaria, que mejore la calidad de vida de todos los mexicanos.
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