• Durante tres días se analizaron crisis globales y el papel del socialismo ante los desafíos contemporáneos
En días recientes, el Centro Universitario “Tlacaélel” (CUT) de Ixtapaluca, Estado de México, realizó el III Congreso Internacional Universitario con un conjunto de actividades académicas y culturales, dentro de las cuales destacaron las conferencias magistrales, las cuales son un recurso invaluable por el impacto directo en la formación del espíritu de investigación y de acción que debe formarse en cada egresado y, en general, en todos los que buscan conocer la realidad para transformarla.
La humanidad tiene sólo un camino: el socialismo. Esa es la conclusión en la que desembocan más de 50 años de lucha al lado de las clases oprimidas.
Además, estas charlas cumplen también su función motivadora, en parte por los temas tratados y, en parte, por el reconocimiento de la trayectoria y las aportaciones del conferencista en el área de la cual trata.
En esta tercera edición del Congreso Internacional Universitario, la dirección escolar reconoció que, en los últimos siglos, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, a las cuales no les puede ser negado su papel como herramientas con potencial para la transformación de la sociedad, debió aportar beneficios a las clases trabajadoras y, sin embargo, no ha sido así; ese impulso científico y tecnológico sólo ha beneficiado a unos cuantos.
Por tanto, como toda institución educativa que reconoce su origen popular y su compromiso con las causas populares, comprende también que el conocimiento, sin importar el lugar en donde este se genere, debe llevarse a las mayorías, que en nuestro país son las grandes masas de trabajadores, y debe servir para la formación de ciudadanos críticos que contribuyan al desarrollo de su capacidad para organizarse y transformar la sociedad en beneficio de los creadores de la riqueza social, o sea, del pueblo.
Los gobiernos de nuestro país, desde los emanados de la revolución agraria de 1910 hasta los actuales, en los que se ha integrado un conjunto de personas que, de alguna manera, han participado en los movimientos estudiantiles, confunden la educación popular con la educación pública, es decir, con el proceso que se hace desde el poder cuando éstos cumplen con su obligación de establecer escuelas destinadas a la atención del pueblo.
Parece que eso está bien. Sin embargo, la educación popular no consiste únicamente en la creación de instituciones educativas, en la construcción de la infraestructura necesaria para su buen funcionamiento y en la contratación del personal necesario para atenderlas.

Eso es un derecho de los mexicanos y es obligación del Estado proporcionarlo; el proceso educativo debe ser algo más que la enseñanza de las técnicas para realizar operaciones matemáticas, la adquisición de una cultura universal y el aprendizaje de la lectura y escritura.
Uno de los factores dañinos para la conciencia de los trabajadores es que la orientación ideológica y política de la educación en nuestro país es la que dicta el capitalismo de forma amplia y la burguesía mexicana de manera particular; es decir, responde más a los intereses de los grandes empresarios que a los del pueblo, quien es el que aporta lo necesario para la construcción de los espacios en los cuales se facilite el proceso de enseñanza-aprendizaje de sus hijos.
El humanismo burgués del Renacimiento en Europa impulsó la educación, pero para el pueblo la redujo a la instrucción religiosa, ya que consideraba que el pueblo con conocimientos representaría un peligro para sus intereses.
Limitar el conocimiento de las masas populares, mantenerlas bajo la ilusión del carácter benefactor de los capitalistas, garantizaba la inalterabilidad de la posición social de los grandes ricos.
Así es que, con independencia de las ilusiones que se haga, y a pesar de su reforma educativa, que nada dice sobre la eliminación de la propiedad privada ni de la socialización de los medios de producción y que representa, en los hechos, un retroceso de más de 60 años, el actual gobierno contribuye a la confusión ideológica de nuestro pueblo.

Es paradójico que quienes antes criticaron y se manifestaron en contra de abusos en la escuela pública hoy les convenga mantenerla tal como está y confundir a la población, con lo que se ofrece una clara muestra de la forma en que la izquierda domesticada en nuestro país sirve a los intereses del capitalismo.
La educación popular no es, de ninguna manera, lo que piensa el gobierno ni lo que las organizaciones de la izquierda domesticada, partidarias del aventurerismo, se imaginan.
La educación popular, además de proporcionar los conocimientos científicos, técnicos y humanísticos, abarca a todos los sectores de la población que viven bajo los abusos del capitalismo y tiene un objetivo definido, sin el cual no tendría sentido: concientizar al pueblo trabajador sobre su condición de oprimido y clarificar o explicar los objetivos y la orientación que debe seguir el proceso revolucionario para transformar, de raíz, las bases que permiten a unos poseerlo todo y a otros nada, es decir, la propiedad privada y la explotación.
En este sentido, y como una forma en que el CUT contribuye al proceso de concientización del pueblo, el conjunto de conferencias realizadas durante los tres días del Congreso Internacional Universitario cumplió un papel clarificador; permitió comprender ciertos aspectos, por ejemplo, de la situación real de la educación en nuestro país, de la necesidad de desarrollar el pensamiento crítico, de la realidad del sistema penitenciario y del ejemplo del desarrollo social benéfico para los trabajadores en países como China.
Dentro de ese conjunto de charlas resaltaremos dos que, además de esa función clarificadora, señalaron la necesidad, el rumbo y las tareas que debe tener la clase trabajadora para terminar con el sistema que busca someter a todos los países a un régimen depredador.

La primera, “Principales factores en la decadencia del imperialismo”, impartida por el secretario general del Movimiento Antorchista Nacional, Aquiles Córdova Morán, explicó detalladamente las razones por las cuales la fase superior del capitalismo, el imperialismo, ha entrado en una etapa aún más desarrollada, en la que el capital financiero se va convirtiendo en la forma predominante, en donde la automatización de la producción crece incesantemente originada por la competencia entre capitalistas y se desarrolla una violenta reducción de la plusvalía que reduce sus ganancias y, por tanto, les obliga a buscar alternativas para su supervivencia, dentro de las cuales se encuentran el desarrollo de la industria militar, su uso para la invasión y avasallamiento de los países con enormes fuentes de materias primas y la correspondiente opresión de la clase trabajadora, condenada a padecer hambre y miseria.
Ante esta nueva realidad mundial que genera el hiperimperialismo, que induce a una agonía del planeta, no hay más alternativa; la humanidad tiene sólo un camino: el socialismo. Esa es la conclusión en la que desembocan más de 50 años de lucha al lado de las clases oprimidas, unida al despliegue de una intensa actividad teórica del maestro Aquiles Córdova Morán.
La otra, titulada “Las razones estructurales de la guerra sistémica”, impartida por el doctor en Sociología Andrés Piqueras Infante, demostró que los frecuentes conflictos bélicos internacionales que se observan con cada vez mayor frecuencia son la diáfana manifestación de la agonía de esa fase superior del imperialismo que, en su vertiginosa caída, pone en peligro la existencia del planeta.
Después de realizar una detallada exposición de los factores económicos, sociales y ecológicos que forman parte del desarrollo de ese hiperimperialismo y a los cuales consume con una rapidez y voracidad cada vez mayores, mostrando su carácter depredador que amenaza con la extinción de la vida humana, el doctor Piqueras llega exactamente a la misma conclusión: el socialismo es la única garantía para sobrevivir.
Las aportaciones de las dos respectivas ponencias recorren el tema por diferentes caminos y se funden en una misma conclusión: la humanidad necesita luchar por el socialismo.
Hacer accesible esta verdad a todos los trabajadores de nuestro país, posibilitar la concientización del pueblo acerca del peligro que amenaza a la humanidad, demostrar la necesidad de la lucha y señalar los caminos para el logro del verdadero objetivo que habrá de liberarnos definitivamente de ese riesgo latente es la verdadera tarea de la educación popular y la muestra fehaciente del firme compromiso del Centro Universitario “Tlacaélel” con la lucha por la emancipación de los oprimidos.
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