• Miles se reunieron en Ixtapaluca para celebrar a su colonia con actos culturales, discursos y memoria colectiva
Mientras el sol ofrecía aún fuertes y abrasantes rayos sobre la colonia Cerro del Tejolote, en la explanada histórica, bella y enorme, miles de personas agitaban con alegría banderas rojas, limpias y vibrantes con una antorcha dibujada. Celebraban el 40 aniversario de esta colonia, que bien podría ser un ejemplo mundial, pero cuyos humildes dirigentes antorchistas dicen sólo que es un ejemplo en la región.
La gente había llegado a eso de las tres de la tarde, entre calles adornadas, abigarradas, pulcras y llenas de otras personas que se dirigían a la carpa blanca donde el evento estaba a unos minutos de iniciar.
“Ese mismo sol que antes iluminaba calles polvorientas y techos de cartón hoy cae sobre la alberca, el deportivo, el teatro, las escuelas y las calles pavimentadas del Tejolote”.
En la explanada, ya cientos, miles de personas se estaban acomodando en el cúmulo de sillas, y quienes no alcanzaron buscaban alguna sombra bajo un árbol, en el quiosco o frente a la delegación. Pero todos dispuestos a observar las presentaciones artísticas, las canciones y los bailes sobre el escenario adornado con flores rojas y blancas.
Al fondo, dominando la escena, una imagen evocaba el pasado: la de la líder Maricela Serrano Hernández junto al maestro Aquiles Córdova Morán, en un tiempo hoy ya lejano en que acudió al Tejolote a inaugurar el primer pozo de agua, luego de un proceso largo de gestión con el gobierno del Estado de México. Para muchos asistentes, esa imagen no sólo representaba una obra material, sino el inicio de una etapa que transformaría la vida de la colonia.
Entre banderas vibrantes que se izaban en el caluroso aire de marzo; entre consignas, globos y la fragancia de las flores que llenaban el ambiente, en medio del acto emotivo, la dirigente seccional Yessica González Figueroa tomó la palabra y recordó el origen de todo:
“Algunos pioneros nos han contado cómo la maestra Maricela, como la conocemos en la colonia, les decía: ‘Aquí va a ser el deportivo, más para allá un auditorio y más allá una escuela’, mientras señalaba a los montículos de tierra, hierbas y árboles. Entonces nadie se imaginaba que fuera posible”.

Ese mismo sol que entonces iluminaba calles polvorientas y techos de cartón hoy cae sobre la alberca, el gran deportivo, el teatro, la explanada, el centro de salud, las escuelas de todos los niveles educativos, el Ágora, sobre los pozos de agua, las calles pavimentadas, entre muchas otras obras que yacen en ese territorio llamado Cerro del Tejolote.
Pero la celebración no se limitaba a lo visible. La atención se concentró después en el discurso central del evento, a cargo de Abel Pérez Zamorano, quien, entre nutridos aplausos, subió al escenario.
Desde el inicio, el tono fue de reconocimiento: “Estamos festejando 40 años de lucha ininterrumpida, donde han enfrentado dificultades terribles: agotamiento, lluvias, fríos, desveladas, todo”, dijo ante los asistentes, a quienes calificó como una colonia “heroica” que se ha mantenido firme en su organización.
Uno de los momentos más significativos del discurso fue el reconocimiento a figuras históricas del movimiento. Pérez Zamorano destacó la labor de Maricela Serrano Hernández como fundadora en la región, así como la participación de Jesús Tolentino Román Bojórquez en el desarrollo de la colonia y otras zonas del Estado de México.

Asimismo, envió un mensaje al dirigente nacional, Aquiles Córdova Morán, a quien señaló como el referente teórico del movimiento: “Para luchar no sólo hace falta valentía y tenacidad; hace falta una guía teórica”, expresó.
El discurso también puso énfasis en la participación de las mujeres y los jóvenes dentro de la organización, al destacar el papel de nuevas dirigentes en la conducción del movimiento en Ixtapaluca.
Más adelante, el orador abordó las críticas que, dijo, enfrenta la organización, y sostuvo que el trabajo del Movimiento Antorchista debe juzgarse por sus resultados.
“Si alguien quiere saber qué es Antorcha, que venga y visite las colonias donde trabajamos”, afirmó, al señalar las obras construidas en el Tejolote como ejemplo.
Pero el tono cambió hacia el final, cuando el dirigente amplió la mirada más allá de la colonia y se refirió a los problemas nacionales. Habló de pobreza, inseguridad, desigualdad y dependencia económica, señalando que los avances locales, aunque significativos, son insuficientes frente a los desafíos del país:

“Para resolver esto, no basta una colonia. Necesitamos construir un gran partido nacional de todos los pobres de este país”.
El discurso concluyó entre aplausos, mientras el sol comenzaba a descender lentamente sobre la colonia.
En la explanada, las banderas seguían ondeando. La gente permanecía atenta, algunos de pie, otros sentados, otros más resguardándose del calor. Entre música, aplausos y consignas, la celebración continuaba.
40 años después de aquel inicio incierto, el Tejolote volvió a reunirse no sólo para recordar su historia, sino para reafirmar que la organización continúa siendo el camino a seguir, pues, como dijo Abel Pérez, el país sigue necesitando de hombres y mujeres dispuestos a luchar.
Entre los colores vivos de los vestidos sinaloenses del grupo de danza de Texcoco, los cohetones de los toritos de pirotecnia, consignas y alegría, el evento concluyó entre agradecimientos y nostalgia.
La dirigente Maricela Serrano, así como los integrantes del estatal, fueron despedidos entre aplausos y fotos de los asistentes, quienes esperaron su turno para abrazar a la líder, que 40 años después sigue allí, junto a la gente, como su vecina, la líder antorchista.
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