MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Pueblo iraní da gran lección de unidad y resistencia al mundo

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• Tras meses de ofensiva, crecen víctimas civiles, críticas al “mal necesario” y movilizaciones solidarias en México

Desde el pasado 28 de febrero del presente año, cuando iniciaron los bombardeos contra el pueblo iraní por parte de Israel, apoyado por el gobierno de Estados Unidos, ataque denominado “Furia épica”, y que fue justificado, según los agresores, para destruir la industria de misiles y acabar con la capacidad nuclear de Irán, el planeta entero está en alerta por las consecuencias humanas y económicas que este brutal ataque puede ocasionar.

Se podrían relatar en miles de páginas las atrocidades de este ataque injustificado contra el pueblo iraní, pero hay algo más valioso que debe rescatarse: la unidad, solidaridad y resistencia iraní frente al poder amenazante e inhumano de los países imperialistas.

Recordemos que esta crisis comenzó el 13 de junio de 2025, cuando Israel lanzó la Operación León Naciente, un ataque “preventivo” sobre instalaciones militares y nucleares iraníes, acción que en su momento no tuvo éxito, pero que, con la llegada al poder de Donald Trump y los resultados de los últimos conflictos donde participó Israel, abrió de nuevo la posibilidad de un ataque a Irán, bajo la retórica de acabar con la amenaza nuclear y “salvar al mundo”.

Desde entonces, las imágenes que llegan desde Irán no se olvidan fácilmente, no son sólo columnas de humo ni edificios reducidos a escombros. Hay algo más cruel que refleja el modelo de “Paz” del imperialismo: los rostros del pueblo iraní, las miradas cansadas, manos que se aferran unas a otras, familias que, aun con el miedo encima, se niegan a soltarse.

En medio del ruido de las sirenas y de las versiones oficiales que intentan explicarlo todo en términos simples, hay algo que se siente más fuerte que cualquier discurso: un pueblo que no se rinde.

Como ya es costumbre por parte de los agresores, desde que comenzaron los ataques encabezados por Israel y respaldados por Estados Unidos, se ha querido instalar la idea de que todo responde a una necesidad mayor, a una especie de “mal necesario” para garantizar la seguridad global. 

Pero cuando se observa con más detenimiento y se escuchan otras voces, esa explicación pierde sustento. Cuesta trabajo aceptar ese argumento cuando proviene de gobiernos que arrastran señalamientos serios por violaciones a los derechos humanos, dentro y fuera de sus propios territorios.

Esa forma de contar la historia, dividiendo todo entre buenos y malos, resulta no sólo insuficiente, sino profundamente injusta. En ese esquema no caben las personas de a pie, las madres que corren con sus hijos en brazos, los ancianos que no alcanzan a abandonar sus casas ni los jóvenes que ven cómo su vida cambia de un día para otro. Esa narrativa borra lo esencial: detrás de cada bomba hay historias que se rompen.

Y es ahí donde Irán deja de ser un tema lejano para convertirse en algo cercano y humano. Lo que está ocurriendo no es una abstracción geopolítica, es una realidad que golpea a millones de personas: familias desplazadas, niños heridos, barrios enteros viviendo con la angustia de no saber si la noche traerá otro ataque. Esa es la parte que pocas veces ocupa los titulares.

Se podrían relatar en miles de páginas las atrocidades de este ataque injustificado contra el pueblo iraní, pero hay algo más valioso que debe rescatarse: la unidad, solidaridad y resistencia iraní frente al poder amenazante e inhumano de los países imperialistas. 

Esta unidad no es un eslogan ni una imposición política, es el resultado de una historia marcada por momentos difíciles, presiones externas y conflictos que han obligado a la sociedad iraní a aprender a resistir.

Lo que ocurre en Irán no es ajeno a América Latina. En esta región también se han vivido intervenciones extranjeras, quizá en otras dimensiones, pero con consecuencias similares. Por eso es importante aprender de la unidad y resistencia del pueblo iraní.

Asimismo, es fundamental señalar que una parte importante de la población mexicana ha levantado la voz contra este genocidio, contra este ataque a un pueblo que, según funcionarios de Estados Unidos, no representaba una amenaza, sino un obstáculo para el control de espacios y recursos estratégicos.

Este fin de semana se realizó una marcha en los alrededores de la embajada de Irán en México, donde miles de ciudadanos rechazaron el ataque y condenaron el afán de control global sin considerar la vida de la población. En esta movilización participaron integrantes del Movimiento Antorchista, quienes respaldaron la resistencia de un pueblo que hoy enfrenta la violencia.

Este tipo de expresiones son fundamentales. En un escenario internacional donde las decisiones parecen concentrarse en unos cuantos actores, la presión de la sociedad civil adquiere un valor especial. Recordar que detrás de cada conflicto hay vidas humanas es una forma de resistir la deshumanización que suele acompañar a la guerra.

Compañeros y amigos, que lo que ocurre en Irán no nos sea ajeno y que su resistencia nos lleve a reflexionar sobre la tarea urgente del pueblo mexicano en estos tiempos de conflictos globales y de una multipolaridad emergente, para hacer contrapeso al poder del imperialismo.

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