Todos los mexicanos sabemos que Sinaloa siempre ocupa un lugar importante en la producción de alimentos, tanto para abastecer el mercado nacional como para la exportación a otros países, principalmente hacia Estados Unidos.
Hasta hace dos años, cuando la actual crisis del agua y la inseguridad desbordada aún no hacían acto de presencia, Sinaloa era líder nacional en la producción de maíz blanco, con una producción de 6 millones 590 mil 97 toneladas, lo que representaba el 29 % de la producción total de maíz.
Hasta hace dos años, cuando la actual crisis del agua y la inseguridad desbordada aún no hacían acto de presencia, Sinaloa era líder nacional en la producción de maíz blanco, con una producción de 6 millones 590 mil 97 toneladas.
En la producción de tomate rojo, el estado alcanzó un volumen de 702 mil 665 toneladas, siendo la mayor entidad generadora de esta hortaliza al aportar el 21 % de la producción nacional.
En el caso del tomate verde, alcanzó una producción de 728 mil 300 toneladas. Sinaloa se colocó como el productor líder con 146 mil 325 toneladas, aportando el 20 % de la producción nacional, al 31 de diciembre de 2023.
Además, se sembraron 70 mil 898 hectáreas de garbanzo en todo el país, de las cuales Sinaloa cosechó 44 mil 545 hectáreas, lo que equivale al 62 % del total nacional.
Al 31 de diciembre de 2023, Sinaloa se posicionó como la entidad líder en la producción de garbanzo, con una cosecha de 88 mil 155 toneladas, de acuerdo con datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera de la Sagarpa.
Es el estado donde la producción capitalista del campo tiene los mejores estándares tecnológicos del país y la mayor superficie de riego, aunque, según datos del Centro de Información Estadística y Geográfica del Estado (CIEGSIN)—basados en los registros del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader)—, la superficie de siembra se ha reducido aproximadamente en 25 % en 15 años, pasando de 1 millón 300 mil hectáreas en 2008 a 1 millón en 2023.
Los mayores índices de productividad y la mayor ocupación de jornaleros agrícolas se traducen en 590 mil 328 personas que conforman la mano de obra en las actividades agropecuarias. De esta cifra, 447 mil 92 son hombres (75 %), y 143 mil 236 son mujeres (24 %). Asimismo, el Inegi estima que 60 % de esta cantidad son jornaleros agrícolas.
De acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), en 2023 Sinaloa logró colocarse en el tercer lugar nacional en cuanto a valor de la producción con 80 mil 187 millones de pesos (después de Michoacán y Jalisco, respectivamente) y un volumen de producción de 12 millones 400 mil toneladas, lo que representó un incremento de 9 % con respecto al volumen de producción de 2022.
Pues bien, en la actualidad las cosas han cambiado sobre todo por la falta de lluvia. Desde hace dos años, la precipitación pluvial ha sido muy escasa y, con ello, el nivel de las presas es ya muy bajo. Las once presas del estado promedian sólo el 15 %.
Esto ha obligado a que los organismos reguladores del agua, como los módulos de riego, hayan tomado medidas urgentes, entre ellas dos: la disminución de la superficie de siembra y el cambio del cultivo de maíz por otros que ocupen menos agua, como el frijol y el garbanzo.
Primero que nada, se redujo la superficie de producción en 50 % y, con ello, se reducirá el volumen productivo. Tan solo en maíz, de 6 millones de toneladas que se produjeron en 2023, para el ciclo 2024-2025 se espera poco más de la mitad con respecto al ciclo pasado.
Junto con ello, el número de empleos que generaba el 100 % de la superficie cultivada en 2023 ahora se redujo en igual proporción, es decir, en 50 % menos.
Estas medidas, aunque necesarias, tendrán un impacto muy grande en la economía de Sinaloa, ya de por sí muy deteriorada. A esta grave situación del campo se le agrega la crisis de inseguridad en la entidad que, de acuerdo con cifras provistas por Óscar Sánchez, presidente de la Unión de Locatarios de Culiacán y representante del Frente Primero Culiacán, desde el estallido de la ola de violencia, el 9 de septiembre de 2024, se han visto obligados a cerrar sus puertas un total de 850 establecimientos de la zona urbana de la ciudad, y la crisis sigue.
Hasta ahora, no existe un programa gubernamental federal o estatal serio que saque del atolladero a la entidad conocida también como el Granero de México.
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