MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

La democracia formal se desmorona

image

• El aumento de apoyos monetarios y obras millonarias exhibe la disputa política rumbo al proceso electoral

En el ambiente social que vivimos ahora, una característica se impone por sobre todas las demás; me refiero a los insolentes actos anticipados de campaña electoral, donde, curiosamente, las fuerzas políticas que se adelantan imponiéndose en la voluntad del electorado, contra toda normativa, son precisamente las que se amparan en el partido gobernante de ahora, autodefinido de izquierda, cuyas bardas pintadas por doquier hacen gala de impunidad.

La democracia formal capitalista deja a los individuos ignorantes, impotentes y desiguales, sin medios para controlar sus vidas ni mucho menos el discurso social.

Andrés Piqueras Infante, doctor en Sociología por la Universidad de Valencia, España, y actual profesor de la Universidad Jaume I de Castellón, analizando el fenómeno causante de la insalvable caída de la cuota de ganancia de los grandes capitalistas del mundo, atribuye a este mismo fenómeno la actitud de muchas de las fuerzas de izquierda gobernantes de ahora.

Dijo así el doctor Piqueras en uno de sus trabajos, explicando la actitud de los que se dicen de izquierda: “Porque el capital no es sólo explotación del trabajo ajeno; es también poder para controlar su hacer”.

Y luego abundó:

“El valor como capital librado a su propio desarrollo reproducción ampliada se expresa en condiciones sociales, posibilidades de vida, relaciones humanas, relaciones de poder, concepción del mundo, ideas, sentimientos, valores, etcétera.

Las instancias políticas del capitalismo son expresión manifiesta, externa y consciente de la política metabólica del valor-capital, la que rige realmente la vida social. Son concebidas para llevarse a cabo sobre individuos desposeídos de medios de vida propios, atomizados y sin poder, a través de la representación y la delegación. Promocionan la pasividad, el que los individuos sean meros espectadores de la política, con una muy alta ignorancia sobre los procesos e instancias que condicionan sus vidas; por lo que delegan en otros ese conocimiento y gestión, plasmando su impotencia ante las leyes del valor-capital, que además desconocen”.

Y deja luego una afirmación que revela: “No puede saber qué “elige” o vota quién ignora qué rige la sociedad y no puede participar directamente en su control. La democracia formal capitalista deja a los individuos ignorantes, impotentes y desiguales, sin medios para controlar sus vidas ni mucho menos el discurso social”.

Y en medio de todo este contexto de ignorancia política —digo yo— es como llegan al poder las fuerzas que se dicen nuevas, autocalificándose de izquierda.

Pero la realidad económica del mundo no se deja engañar con discursos. Piqueras afirma: “Así que, si la política queda subordinada al capital, los individuos sólo pueden ser sujetos protagonistas contra el capital”. 

Y sigue: “La consecución de la reproducción ampliada del capital, la obtención de ganancia, son procesos dictatoriales dentro de una sociedad capitalista, que no se dejan elegir ni tampoco tocar. El capital hecho política hará todo lo que sea para garantizar su propio crecimiento exponencial, arrasará con todo lo que lo impida”.

Sigamos. “Una gran parte de los movimientos y actores sociales y políticos del presente continúan prisioneros de la ilusión democrática del capitalismo, por lo que su accionar, objetivos y propuestas no conciben salirse de los márgenes del valor-capital.

Y suelen fundar sus anhelos políticos, en el mejor de los casos, en convicciones morales y factores personales esfuerzo, sacrificio, constancia, honradez… para cambiar ciertas cosas, esto es, para retocar sólo la superficie o la piel del metabolismo social como las instituciones capitalistas, para darles una forma más amable. Puede ser de agradecer, en el mejor de los casos, por supuesto, pero ni es en absoluto suficiente ni eso se va haciendo siquiera posible cuando la podredumbre del valor hace decaer la tasa de ganancia de forma generalizada”.

Concluye así el doctor: “Las izquierdas del sistema se afanan por paliar los excesos del capital, por limpiar sus manchas sociales, por sanearlo para que crezca. Pero cuando el valor-capital entra en pendiente degenerativa permanente, aumenta la disyuntiva de suma cero. O gana el capital o gana la sociedad. Cuando la disyuntiva va tendiendo al “todo o nada”, las izquierdas del sistema van siendo relegadas”.

Hasta aquí dejo lo escrito por el doctor Piqueras, que considero relevante para entender un poco la realidad que vivimos ahora.

En el ambiente electoral de Colima, y seguramente en gran parte del país, esto parece ser lo que sucede. La izquierda se siente amenazada; por eso se adelanta electoralmente, por eso aumenta sus apoyos monetarios, por eso, donde puede, se dobla sumisa al interés del gran capital, otorgándole dinero público para obras millonarias y suntuosas. 

Al no lograr su sometimiento aumenta la tasa de ganancia de los grandes empresarios, que lo gobiernan casi todo; la izquierda teme ser relegada del campo electoral.

Esta sería entonces la explicación profunda del empecinamiento gubernamental contra toda ley por construir a la fuerza “Vivienda del Bienestar” en áreas de uso exclusivo para el equipamiento o la recreación deportiva en colonias de Manzanillo, atropellando todo derecho ciudadano; mientras se ignora olímpicamente toda petición legítima relacionada con la vivienda popular y la regularización de asentamientos humanos de trabajadores, que llevan años pidiendo obras y servicios.

Explicaría también la impactante y súbita derrama económica de recursos públicos en las obras de ampliación de la autopista, construcción de puentes y accesos exclusivos al puerto marítimo de Manzanillo, dejando en el olvido el interés de los trabajadores, abandonados en enormes filas interminables en la autopista, atrapados en horas laborables; mientras deja en el total abandono las carreteras, calles y accesos del resto de la población colimense.

Pero además, esto explica también el aumento repetidamente anunciado de los apoyos monetarios que se dan en el sector estudiantil, en amas de casa y adultos mayores, como el caso del programa llamado “Mi Colibeca para el futuro”, donde se promete cubrir ahora el 100 % de la inscripción universitaria en todas las instituciones públicas; lo que significa, dígase lo que se diga, una nueva compra de conciencias de potenciales electores, aniquilando el pensamiento crítico en la juventud intelectual.

Pero nada de lo que haga o deje de hacer la izquierda hoy gobernante la salvará del fatal destino que le tiene reservado el gran capital. La historia es una necesidad y como tal se cumplirá.

“La emancipación de la clase obrera debe ser obra de los obreros mismos”, así se dice en los Estatutos de la Asociación Internacional de los Trabajadores AIT, escritos en 1864 por Karl Marx y Friedrich Engels. Y esto es totalmente cierto. El bienestar del pueblo trabajador no puede ser impuesto desde arriba por los gobiernos, sino que requiere de la autoorganización y la acción colectiva de los propios trabajadores para cambiar las estructuras económicas y políticas. Cuando el gobierno impone el bienestar, siempre busca el sometimiento. Que conste.

0 Comentarios:

Dejar un Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *

TRABAJOS ESPECIALES

Ver más

FOTO DEL DÍA