• Informe revela que 22 familias concentran 3.9 billones de pesos y 38.5 millones ganan salario mínimo
En un reciente reporte de la Oxfam titulado “Oligarquía o democracia. Nueve propuestas contra la acumulación extrema del poder en México”, se ponen de relieve datos alarmantes sobre la injusta distribución de la riqueza en nuestro país.
El documento de la Oxfam refiere que, en 2025, la riqueza de las 22 familias más ricas de México sumó 3.9 billones de pesos, mientras que 38.5 millones de mexicanos apenas ganan un salario mínimo.
Desde el nombre, se deja ver que existe una serie de propuestas concretas para aplicarse y, así, menguar la actual distribución de la renta nacional, que está matando de hambre al pueblo mexicano, mientras los grandes capitales lo siguen explotando hasta arrebatarles el último aliento de una vida llena de privaciones y condiciones inhumanas.
Vayamos por partes. La Oxfam México es una organización de la sociedad civil integrada a una red global con 21 afiliadas y presencia en cerca de 80 países que asegura luchar por la justicia social y económica, centrando su labor en la promoción de la igualdad, la erradicación de la pobreza y la defensa de los derechos humanos.
La organización considera la “justicia económica” no sólo como una redistribución real de la riqueza, sino como la construcción de un sistema que garantice a todas las personas el acceso a una calidad de vida digna y sostenible.
Pues bien, pese a no ser un organismo de izquierda, marxista, antorchista ni mucho menos, en dicho reporte se evidencia que el actual modelo económico que impera en el país tiene como característica fundamental una contradicción evidente entre quienes trabajan y no disfrutan de la riqueza y los que, sin participar de manera directa en el proceso productivo, aumentan sus capitales exponencialmente.

¿Recuerda, amable lector, aquel 1 de diciembre de 2018, cuando el entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, anunció la muerte del modelo económico neoliberal? Vaya desaguisado que se llevará cuando se entere de que la realidad es necia como ella sola y no se le modifica con demagogia y discursos.
El documento de la Oxfam refiere que, en 2025, la riqueza de las 22 familias más ricas de México sumó 3.9 billones de pesos, mientras que 38.5 millones de mexicanos apenas ganan un salario mínimo.
No sólo eso, sino que, en el sexenio de López Obrador, aquel que arguyó que en su gobierno serían “primero los pobres”, las fortunas de los cinco hombres más ricos del país crecieron 226.6 %, en promedio.
En ese mismo año, las personas con ingresos anuales mayores a 500 millones de pesos contribuyeron solo con 21 centavos de cada 100 pesos recaudados en impuestos federales.

Ante esta situación, la Oxfam advierte que en un país donde el crecimiento del capital es mayor que el de la economía, la desigualdad se convierte en una consecuencia previsible para el Estado y difícil de eludir para su población, es decir, esta concentración de la riqueza en unas cuantas manos no es producto de la casualidad, sino de un modelo económico injusto en el que apenas una veintena de personas se enriquecen a costa del tiempo, trabajo y esfuerzo de millones.
A esto se suma otro factor no menos relevante. Los milmillonarios mexicanos tienen cada vez más poder sobre las decisiones políticas que afectan a todas las personas. Algunos quieren ser presidentes, otros se oponen a reformas en favor de la clase trabajadora, como la reforma de las 40 horas y dos días de descanso, y otros más amenazan con suspender sus inversiones en el país para vetar decisiones políticas contrarias a sus intereses capitalistas.
El actual modelo económico permite a los grandes capitalistas aprovecharse de millones de horas de trabajo y recursos naturales de todo el territorio nacional para su beneficio, aun cuando van en detrimento de la mayoría de la sociedad, que es la clase trabajadora, quien genera esa riqueza que se apropian.

Pues bien, entre las propuestas de la Oxfam están la transparencia tributaria de los grandes contribuyentes, impuestos progresivos sobre la riqueza y la redistribución de los recursos fiscales a todos los sectores, pero sobre todo en salud, educación e infraestructura urbana básica. Se trata de propuestas muy similares a los cuatro ejes que ha planteado el Movimiento Antorchista desde hace 50 años para que la clase trabajadora pueda tener una vida digna y llevadera.
La realidad lo exige: entre 2018 y 2024, cuando se instauró el “primer piso” de la mal llamada “Cuarta Transformación”, el 1 % más rico de México incrementó sus ingresos en casi 30 %.
Ante esta situación, el pueblo de México, los más de 100 millones de mexicanos que estamos en situación de pobreza, debemos organizarnos, aglutinarnos en torno a un partido de nuevo tipo, emanado de las entrañas de ese mismo pueblo y, por tanto, dispuesto a la conquista del poder político para ponerlo al servicio de sus hermanos de clase; el no hacerlo nos llevará a una crisis que se irá agudizando cada vez más, donde los ricos sean más ricos y los pobres seamos cada vez más pobres.
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