MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Oratoria, la mejor herramienta de la palabra hablada

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El próximo día 8 de febrero, los afiliados al Movimiento Antorchista realizaremos nuestra VI Jornada Nacional de Oratoria y habremos de hacerlo en todo el país de manera simultánea en punto de las diez de la mañana, tiempo del centro de México. 

En ella, habrán de participar todos aquellos que así deseen hacerlo, desde estudiantes de todos los grados, habitantes de nuestras colonias, amas de casa y trabajadores; obreros, campesinos, comerciantes, empleados, etcétera.

Es de suma importancia que practiquemos la oratoria todos los antorchistas y los no antorchistas. Sin duda es una técnica obligada para los que son o aspiran a ser líderes de masas.

También lo harán los moradores de los albergues estudiantiles, así como los maestros y, por supuesto, plenistas y activistas de todos los niveles. Los quintanarroenses lo realizaremos en el auditorio del Albergue Estudiantil “Felipe Carrillo Puerto”, que se encuentra ubicado en la calle Aarón Merino, en la colonia Maya Real, en la ciudad de Chetumal.

Ese día, habrán de presentarse niños, jóvenes, hombres y mujeres a exponer un tema seleccionado por ellos mismos, el cual deberá contener un fondo social, deberán de hablar sobre una problemática que afecte a un colectivo, tendrán que desarrollar el tema explicando primero cuál es esa problemática, la tendrán que desmenuzar narrando de manera clara y precisa cuáles son las repercusiones y efectos que tiene sobre la sociedad y deberán plantear una solución a dicha problemática descrita justificando su propuesta.

Y todo esto, dicho con palabras sencillas, entendibles y claras, de manera firme y convincente, que convenza al público oyente de que lo dicho por el expositor es una verdad incuestionable. Para ello, se harán valer del poder de alocución, así como de la proyección.

Pero ¿por qué una jornada de oratoria?, ¿qué beneficios acarrea? Fácil, porque la oratoria es una herramienta fundamental para dialogar y hacerse entender ante nuestros interlocutores y cuya finalidad es convencerlos de que cambien de forma de pensar y de actuar.

Es una necesidad indispensable que los líderes de masas aprendan a conectar con su gente a través de la palabra hablada. Frecuentemente nos dicen “no hay líderes mudos” y es cierto, no podemos aspirar a participar en la transformación de nuestra realidad social y económica si no podemos transmitir a través del diálogo y la arenga las propuestas de la organización, ni tampoco tendremos capacidad de diálogo ante las autoridades. 

Por eso, es de suma importancia que practiquemos la oratoria todos los antorchistas y los no antorchistas. Sin duda es una técnica obligada para los que son o aspiran a ser líderes de masas.

La oratoria se practica desde la antigua Grecia y será el famoso Demóstenes el orador más reconocido en la historia de la humanidad, pero no es el único: Sócrates, Platón, Vladimir Ilich Uliánov “Lenin”, Winston Churchill, Luther King, Gandhi y muchos más que están considerados como grandes oradores y líderes. 

Por desgracia, también debemos mencionar entre ellos a un hombre terrible como lo fue Hitler, quien también supo seducir a millones de alemanes.

Bajo esta mención entonces podemos coincidir en que la palabra puede convencer a la gente para lo bueno, pero también para lo malo.

La oratoria es una disciplina donde se conjunta la conexión emocional, la credibilidad, el discurso y la estructura del discurso.

El orador debe mirar de frente, no al piso ni al techo, sino a los ojos del público, y utilizar las extremidades superiores para reforzar lo que dice. Las expresiones corporales, gestos y posturas son y serán las herramientas de las que se valdrá para reforzar el discurso.

Un buen orador habla sin utilizar muletillas como “este, pues, o sea, ¿si no?, eh, mmm” u otros que le restan fluidez al discurso y terminan quitándole validez y calidad.

A esto debemos sumarle la presencia física, que es muy importante: debe pararse perfectamente erguido y hablar de manera clara y precisa; sus datos deben ser verídicos y exponerlos con fluidez articulando cada una de sus palabras de forma que sea audible; debe ser claro y preciso, debe conocer el tema de manera vasta para poder exponerlo de forma tal que todos los presentes lo entiendan y comprendan y que pueda llegar a su razón y a su corazón.

El orador debe sentir y transmitir las emociones que el tema provoque; esto es, si está hablando de injusticias, el público debe sentirse enojado por ello, o si habla de la importancia de unirse para conseguir algún beneficio colectivo, entonces debe sentir la necesidad imperiosa de organizarse.

El orador debe influir en la toma de decisiones convenciendo con argumentos tales que no haya lugar a dudas. Y para muestra, un botón: cuando nuestro indiscutido y querido líder, el maestro Aquiles Córdova Morán, nos da una de sus acostumbradas y esperadas conferencias, nadie de los presentes cuestionamos o argumentamos lo dicho y expuesto; todos sabemos y entendemos que lo dicho por él es una verdad indiscutible.

Quien aprende y practica la oratoria de manera correcta tiene las herramientas necesarias para conseguir su objetivo y este siempre debe ser el bien común. Y recuerden que: “verbo mata carita” y a veces hasta cartera. Asistan, los esperamos con las puertas abiertas.

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