MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

REPORTAJE | Persiste el rezago educativo en La Montaña

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 * Cerca de mil menores migraron a campos agrícolas este año por falta de maestros

La Montaña de Guerrero, integrada principalmente por comunidades indígenas me'phaa, na savi, nahuas y amuzgas, en su mayoría ubicadas en zonas de difícil acceso, continúa siendo una de las regiones con mayor rezago educativo del país, donde persisten problemas estructurales relacionados con la pobreza, la marginación, la infraestructura, la inseguridad y la escasez de maestros, situación que conlleva la migración temporal y, por consecuencia, la deserción escolar.

La educación fomenta la participación cívica, el pensamiento crítico y la comprensión de los derechos y responsabilidades como ciudadanos.

Las condiciones geográficas de los pueblos dificultan la construcción de escuelas, su mantenimiento, la permanencia de maestros y la dispersión de apoyos gubernamentales; entre los municipios que siguen registrando niveles más altos de pobreza y exclusión social del país están Cochoapa el Grande y Metlatónoc, que precisamente forman parte de la región La Montaña.

Y aunque la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) informó una reducción del índice estatal de analfabetismo del 12.2 % al 10 % durante 2025, lo cierto es que el problema sigue concentrándose en las zonas indígenas y rurales, donde miles de jóvenes y adultos no han concluido la educación básica.

Por lo anterior, uno de los principales desafíos sigue siendo combatir el analfabetismo. La deserción escolar representa otro problema que se agrava en el nivel medio superior, donde el estado registra tasas de abandono cercanas al 14 %, asociadas a los problemas anteriormente descritos: migración temporal, falta de escuelas, falta de maestros, pobreza, embarazos adolescentes, falta de acceso a tecnologías y a internet.

En algunas ocasiones las y los jóvenes tienen que recorrer largas distancias para asistir a clases, aunado a las malas condiciones de los caminos, que en esta temporada de lluvias se vuelven intransitables.

Los problemas históricos de pobreza, marginación, falta de escuelas y de maestros, abandono escolar, desigualdad social e inseguridad impiden garantizar la continuidad educativa de la niñez y la juventud; aunque se presentan avances en alfabetización, la situación económica no ha mejorado en la región, donde las familias sobreviven de siembras raquíticas, sin contar con servicios médicos ni maestros.

A pesar de que las autoridades gubernamentales se esfuerzan por mejorar el sistema educativo en la zona y el magisterio se organiza para exigir mejoras salariales, el deterioro en este rubro no sólo continúa, sino que va en declive. Un ejemplo son los pocos alumnos que asisten a aulas sin mobiliario ni material didáctico, descalzos, sin libros, sin cuadernos y sin desayuno. 

La SEG conoce la situación, pero argumenta falta de presupuesto para contratar docentes, para construir aulas o para brindar algún apoyo alimenticio a alumnos de educación básica.

Docentes llaman al gobierno federal a que se garantice una educación digna en la zona y aumente el salario de los maestros, que también se enfrentan a la pobreza y son víctimas de asaltos, extorsiones y amenazas, negando que tengan un salario de 20 mil pesos mensuales.

En resumen, en la región se necesita un compromiso real por parte de las autoridades para transformar la educación, invirtiendo en infraestructura, recursos humanos y programas de apoyo integral para los alumnos, que sobreviven entre la pobreza, trabajo infantil, matrimonio temprano y rezago en materia educativa.

Oportunidades de estudiar son sueños rotos

Así transcurre la vida en las comunidades montañosas de Guerrero, rodeadas de hermosos paisajes enmarcados por densa niebla, donde el futuro de los niños se encuentra en una encrucijada debido a la mala calidad de vida y a las nulas oportunidades educativas que los empujan a opciones como la migración temporal a campos agrícolas del norte del país, donde se emplean como jornaleros.

Un dato grave que arroja el registro del Consejo de Jornaleros es precisamente educativo: el primer cuatrimestre del año desplazó a 979 niñas, niños y adolescentes de los municipios más empobrecidos del país, entre ellos Guerrero, a los campos agrícolas.

De los 979, 382 menores no tienen ningún grado de escolaridad por falta de dinero para inscribirlos, por falta de escuelas y maestros. En La Montaña, las oportunidades de estudiar se vuelven sueños rotos y la época de juegos y aprendizaje la pasan trabajando entre surcos, lejos de su tierra y de sus costumbres.

Para el Movimiento Antorchista Nacional (MAN), la educación es un pilar fundamental para el desarrollo de cualquier país, dándose a la tarea de fundar escuelas en todo el territorio que formen al nuevo hombre, al ser humano aguerrido, luchador, visionario y noble, que utiliza el conocimiento para educar al pueblo, para luchar hombro con hombro con los campesinos, con las amas de casa, con el obrero, con los profesionistas, etcétera.

Esta visión es muy acertada porque la educación es uno de los medios más efectivos para erradicar la pobreza, aunque no actúa por sí sola ni de manera inmediata, pero sí libera al pueblo, lo hace cuestionarse y, en consecuencia, buscar la manera de mejorar su situación. 

La educación fomenta la participación cívica, el pensamiento crítico y la comprensión de los derechos y responsabilidades como ciudadanos, admite Jesús Carrizales, representante del Movimiento Antorchista en la región La Montaña.

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