Hace falta ese instrumento, esa herramienta que nos permita atacar el problema de nuestro país de raíz. Ese instrumento es el poder del pueblo trabajador, para ello, debe organizarse y formar el partido político que consiga el poder político que le ayude a cambiar de rumbo al país
En los tiempos difíciles que vive el país, donde reinan la inseguridad y la carencia de servicios básicos, “debemos estar unidos con todos los de nuestra clase”.
En México, la mal llamada Cuarta Transformación no da los resultados que el pueblo merece.
Aquí aplica la canción de José Alfredo Jiménez: “Despacito, muy despacito, / se fue metiendo en mi corazón”. Aplica porque cada año crece el número de asistentes a esta feria pensada para el pueblo como una opción familiar gratuita y de alta calidad en el último mes del año.
La Cuarta Transformación —con el apoyo del sector empresarial dominante del país— anda muy contenta publicitando en prensa que el gobierno de la República ha logrado aumentar el salario mínimo de los trabajadores formales para 2026 y que logró la reducción a 40 horas laborales a la semana, de aquí al 2030